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domingo, 28 de julio de 2013

Los domingos de las colonias

Los domingos de las colonias tienen perfumes de nostalgia y sensaciones de melancolía. Una brisa de recuerdos recorre las calles al atardecer y anida en el corazón de sus habitantes, que imbuidos de ese sentimiento salen a caminar por la calle ancha, luciendo sus mejores ropas, a recorrer las ramblas, a conversar con los vecinos que se sientan a la vereda, frente a sus casas, dejando transcurrir, en una letanía monótona y lenta, el tiempo entre mate y mate, entre palabras y palabras, en las que surgen también los últimos chismes que escandalizaron la moral pública de la comunidad.

Todos extrañan algo. Aunque no lo expresen y la mayoría no se dé cuenta, extrañan algo. El suceder de la vida posmoderna les hizo perder cierto grado de identidad y muchas posesiones que llevaron en su memoria durante centurias. Ya no hay patios donde suenen acordeones y bailen parejas envueltas en una nube de tierra, con músicos destilando un aroma a cerveza, cantando canciones alemanas mientras el alma y los ojos se llenan de lágrimas rememorando la patria lejana. La posmodernidad trajo consigo cosas nuevas a cambio de perder otras. Y se sabe que todo trueque no siempre es justo, como también se sabe que todo cambio tampoco resulta del todo para bien o para, al menos, sentirse más pleno y más feliz. A veces, perder cosas, recuerdos, objetos, costumbres, hábitos, es perder tradiciones y junto con ellas, parte de la identidad. 

2 comentarios:

  1. Martha Schiel Cereseto28 de julio de 2013, 18:26

    La casa de tosaca!!! Es mi foto!!! Seguirà viviendo allì Pedrito Bauer???

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  2. Martha Schiel Cereseto28 de julio de 2013, 18:27

    Perdón...TOSCA.

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