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martes, 28 de julio de 2015

María Virginia Heumann, la tenacidad y la gratitud: un ejemplo de vida


La noche tan soñada, la del diploma, 
la que el 17 de este mes 
coronó tanto esfuerzo.
Comenzó en la UNS y en 2007 pasó a la UTN. Cursó Ingeniería Civil. Estudió, trabajó, afrontó la muerte de su mamá y se graduó con 9,06, el promedio más alto del 52º acto de Colación de Grado de la UTN. María Virginia es oriunda de Pueblo Santa María, hija de Mirta Schwerdt y Rubén Heumann. Actualmente está radicada en Monte Hermoso donde mantiene un gran compromiso con la educación pública.

Las manos de María Virginia Heumann se aferran a su título de ingeniera civil, un tesoro ganado con 9.06 de promedio, el más alto del 52º acto de colación de grado celebrado el 17 de este mes de julio en la Facultad Regional Bahía Blanca de la Universidad Tecnológica Nacional.
Desde este presente pleno de satisfacción María Virginia no puede evitar mirar hacia atrás y agradecer.
“Durante el transcurso de mi carrera soporté la dolorosa pérdida de mi mamá. Gracias a la contención de todos mis compañeros, de sus familias, de profesores y del departamento de Ingeniería Civil, además del apoyo incondicional de mi papá y de mi marido Diego pude seguir adelante y llegar a mi tesoro: el título de esta carrera tan hermosa”.
Nacida en Pueblo Santa María, hija de Mirta Schwerdt y Rubén Heumann, descendientes de alemanes del Volga y empleados ambos en la por entonces planta Gatic, más conocida como Adidas, María Virginia ingresó en la UNS en 2001 para seguir Ingeniería Civil, estimulada por todo lo que la matemática y la física le gustaron en el secundario.
“Primero viví en una pensión donde conocí a Paula, con la que luego compartí un departamento por varios años. En 2005 vino mi hermano Ariel, también un apasionado de la ingeniería. Luego de cursar tres años en la UNS tuve que emplearme, lo que me resultó muy complicado debido a la carga horaria. En 2007 decidí seguir en la UTN y allí me ayudaron a realizar todos los trámites para no perder las 10 materias que había rendido. Me pude organizar mejor y ese mismo año recibí una beca para trabajar en el laboratorio de Química que pertenece al departamento de Medio Ambiente”.
En los últimos cinco años y medio pudo recorrer, junto a profesionales del área, muchas empresas de Bahía Blanca y la zona. Dice que ellos les transmitieron conocimientos, principios y el valor de trabajar en equipo.
“Gracias a la UTN, una hermosa familia siempre presente, logré desarrollar mi máximo potencial. Y gracias a la posibilidad que nos otorga nuestro país conseguí formarme en una excelente universidad pública y gratuita. De otra manera hubiera sido mucho más difícil”.
Abanderada en 2012 y desde 2010 a 2012 consejera titular del departamento de Ciencias Básicas, vive en Monte Hermoso donde está dedicada a la educación pública en escuelas medias y técnicas.
“Tengo la satisfacción de formar chicos que en el futuro serán parte de alguna de las universidades argentinas. Cada día que pasa es un desafío constante y un nuevo aprendizaje para mí”.
María Virginia siente que es tiempo de devolverle a la sociedad todo lo que recibió, aportándole no solo su conocimiento sino por sobre todo valores éticos, morales y el incentivo de procurar la perfección.

Fuente: La Nueva.

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