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sábado, 15 de agosto de 2015

El patriarcado, el sistema familiar de los alemanes del Volga


El patriarcado entre los alemanes del Volga era el reinado del padre o del miembro más anciano de una familia.  En las aldeas del Volga este sistema se desarrolló en plenitud: las familias se mantenían juntas organizadas social y económicamente.  Por medio de este sistema los hijos contraían matrimonio pero sin alejarse del hogar paterno.

Este sistema exigía puntos destacados de convivencia en que las resoluciones las tomaba el marido pero las decisiones de suma importancia correspondían al jefe.  Como consecuencia de esta singular organización, los jóvenes que habían formado su familia se emancipaban solamente ante la escasez de tierra lo que lo obligaba a radicarse en nuevos asentamientos.
Este sistema establecía como natural el respeto por la experiencia que habían adquirido los mayores a quienes se les daba un trato de sumo respeto manifestado sobre todo en la manera de dirigirse ellos.  La longevidad era mirada como punto de respeto, experiencia y enseñanza tanto que el patriarcado era sagrado y la voluntad del abuelo era inapelable.
Eran atributos de familia: la administración de los bienes, la asignación de los trabajos que debían cumplir.  Solamente el hijo mayor podía reemplazar esta tarea.  Las casas eran grandes, extensas en las comidas, la cabecera era ocupada por el jefe de la familia y todos se referían a él con deferencia y respeto.
En los primeros años de la vida del los Alemanes del Volga en sus aldeas, rara vez entraban forasteros.  Esto dio como consecuencia que los jóvenes se casaran con los de la misma colonia y por lo cual la mayoría de las familias estaban emparentadas entre sí.
La actividad de la mujer se centró en el quehacer doméstico.  Su papel era servir a todos los que compartían la familia y su actividad se orientaba a cuidar, alimentar, educar, atender en las enfermedades y acompañar en la hora postrera.  Era la ama de casa pero al mismo tiempo sujeta a la misión que se le asignaba.  Estaba dotada de autoridad para llevar a cabo su misión de cuidar la economía familiar, dedicarse a la educación de los niños especialmente a las hijas mujeres a quienes debía enseñar todas las tareas propia de una mujer, enseñándoles los caminos para administrar su hogar, los conocimientos de cocina, sin descuidar en lo mínimo la educación religiosa.
Llevaban una vida muy activa desde muy temprano: hacían tambo, guardaban la leche para el consumo y con el sobrante se hacían quesos y manteca.  Después preparaban un abundante desayuno.  El día se lo pasaban trabajando; elaboraban los alimentos; la vestimenta para los integrantes del hogar era el fruto de sus largas horas dedicadas a la costura. Hilaban la lana y con ellas tejían diversos abrigos.  Hacían bordados, cuidaban del orden de las habitaciones, nada escapaba de su atención.

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