Fuente: lanuevaradio.com.ar
Como todos
los años se renueva la fe y la esperanza. La procesión partió desde la
Parroquia del Pueblo Santa María. La misa se ofició en la Ermita ubicada
en el acceso a la tercera Colonia. Se cumplieron 51 años de la bendición.




Una vez
reciba la virgen y ubicada junto al altar el sacristán Oscar Baugartner recibió
al padre Leandro Volpe quien presidió la celebración que se inició con las
lecturas del día que estuvieron a cargo de los fieles y el acompañamiento del
Coro Parroquial.
El
Sacerdote en su prédica señaló que “es necesario ser agradecidos a Dios y a María
Santísima, Madre de Dios y Madre nuestra”.
Luego en su
homilía el Padre Leandro expresó que “Es buena cuando aprendemos a descubrir
algo que no hemos hecho nosotros, por lo cual hay tantas cosas que no las
hacemos nosotros y que brillan y que son buenas, por lo cual es meritorio
cuando aprendemos a disfrutarlas, cuando valoramos que algo que hicieron otros
para nosotros, es necesario decir gracias” señaló el sacerdote.
Luego
avanzado en las lecturas del día para enfatizar que “Cuando miramos el fruto
del trabajo nuestro y en el fondo descubrimos mas el trabajo de Dios que de
nosotros, decimos gracias, gracias porque voz y entonces descubrimos que no
podemos todo , por eso reafirmar la experiencia, la intersección de la Virgen
que nos escuchó y es el momento de decir gracias, como ocurrió hace 51 años ,
con la experiencia de la lluvia que se asemeja a la vida corriente donde es
necesaria la presencia de Dios, por eso aprendemos a decir gracias”.
Luego el
sacerdote se refirió a la “fe la necesidad de ver algo más brillante todavía
que es la presencia de Dios, por eso es importante cuando aparecemos abrumados,
apabullados por las noticias, es importante ver la realidad con otros ojos, con
los ojos de Dios y que triste que se pone todo cuando empezamos a pensar que en
la vida, solo estamos nosotros”.
Finalmente
el Padre Leandro exhortó para que “Cuando miremos nuestro trabajo también
tengamos cuidado, no creamos que nos sabemos todo y nos olvidamos de Dios, no
nos olvidemos de la parte que le corresponde que es la mejor , aprender a mirar
la vida con ojos de fe , la vida tiene luz, empecemos a decir gracias desde lo
cotidiano, porque la vida cotidiana tiene luz, tiene sombras sin duda pero
sobre todo luces” reflexionó para continuar con la consagración eucarística y
la bendición de las espigas junto a los frutos de la tierra que fueron
levantados en mano por la feligresía que acompañó la santa misa en acción de
gracias en la gruta de la Virgen de Fátima en una jornada extremadamente
calurosa.
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