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jueves, 18 de febrero de 2016

El amor al terruño

Wie gehts? –me pregunta Pedro con una sonrisa al verme pasar.
Alles gut? –me interroga Juan desde más allá, levantando la vista de las plantas de tomates de su huerta.
Gut! Gut! – les respondo a ambos alzando la mano derecha como si los hubiera dejado de ver ayer nomás. Es que uno se va de su pueblo sin irse jamás del todo, porque siempre está regresando y su gente siempre lo está esperando. Con su cordialidad, su bonhomía, su idiosincrasia, su idioma, los recuerdos compartidos y el amor incondicional por el terruño.
Y mientras recorro la colonia, una lágrima rueda por mi mejilla.

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