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lunes, 13 de junio de 2016

Un recuerdo para mi madre

Calles de tierra en verano,
calles de barro en invierno,
otrora era el camino,
que seguía para llegar a casa,
después de un largo día de trabajo,
siendo todavía un niño.

Y mi madre me esperaba,
sola en la casa grande,
viuda y con trece hijos,
la comida servida,
sonriente y  feliz,
mes tras mes,
año tras año.

Hasta que un día llegué
y la mesa no estaba puesta,
y pregunté por mi madre
a mi hermano mayor,
quien con los ojos llorosos,
abrazándome, me respondió:
¡tu madre ha muerto!

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