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domingo, 4 de diciembre de 2016

¿Será por eso que fuimos tan felices durante nuestra niñez?

Cae la tarde y las familias de la colonia salen a sentarse en las veredas a tomar fresco y conversar con sus vecinos. Sacan las sillas, el equipo de mate, junto a algún trozo de torta tradicional y semillas de girasol. Y mientras los mayores hablan sobre temas de grandes, los niños jugamos en la calle, a la pelota, a la escondida, al huevo podrido, a la rayuela, a la payana… Más tarde nos conseguimos un frasco limpio y nos abocamos a atrapar bichitos de luz. No hay televisores ni computadoras, celulares ni Internet. Tampoco tenemos deseos desmesurados de poseer juguetes imposibles de comprar por parte de nuestros queridos padres, humildes trabajadores, es cierto, pero personas buenas, honestas y justas, como jamás volvimos a encontrar a lo largo de nuestras vidas.
¿Será por eso que fuimos tan felices durante nuestra niñez?

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