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miércoles, 14 de febrero de 2018

La curiosidad de las adolescentes

-Mi mamá me  contó que a los bebés los trae el arroyo- reveló la
adolescente de 14 años.
-¡Eso es mentira!-interrumpió otra. Nacen de un repollo en la quinta.
-Mi hermana me dijo que vienen del cielo-sostuvo una tercera de 15 años.
El grupo de amigas estaba sentado en ronda, bajo la sombra del nogal, descansando, balde en mano, de la labor de regar la huerta.
Eran cuatro, entre 13 y 16 años. Todas habían visto surgir en sus hogares a muchos hermanos. Todas se enteraron recién cuando escucharon llorar al bebé en la habitación donde se  habían encerrado su madre, que gritaba angustiada, la comadrona para curarla de su ataque de nervios, y varias mujeres con palanganas con agua caliente y toallas.
La adolescente de 16, las observaba escuchando atenta y reflexiva. Necesitaba saber la verdad con urgencia. La apremiaba el tiempo. Iba a casarse dentro de un mes y necesitaba saber de dónde vendrían los hijos que soñaba criar.

1 comentario:

  1. Buena historia y breve por lo tanto es más buena. Pero deben saber también que mi padre creció en el campo y nunca le hicieron ninguno de estos cuentos de chico. A él le había tocado asistir a la aparición de yeguas y vio nacer terneros muchas veces. Como también cerdos o mulas. No. No había forma de engañarlo.

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