
Generalmente las bromas solían
ser muy ingeniosas y sumamente pesadas. Se
sabe de personas que enviaron a un amigo a otra localidad, distante quince
kilómetros, a buscar una pieza de arado en un negocio inexistente.
La
frase “Am ersten April schicken wir die Narren dorthin, wo wir wollen” se
arrojaba al rostro del pobre burlado en momentos de descubrir éste la broma e
ir en busca de una explicación.
Esta tradición, que en
algunas colonias, y en el círculo de algunas familias todavía se mantiene viva,
tiene un origen muy antiguo, tanto que sus raíces se pierden en el tiempo, lo
que da lugar a varias especulaciones, todas ellas fechadas varios siglos antes
de la partida de nuestros ancestros de su patria natal. (Autor: Julio César
Melchior).
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