
Desandaré el camino de los
sueños, transitaré la senda de los reencuentros con familiares que ya se
habrán marchado, cansados de tanto esperar, y
con viejos amigos, que ya no estarán en la antigua vereda, de la vieja casa,
donde una noche le confesé mi amor a mi primera novia.
Tampoco
estarán ni la misma escuela, ni las mismas aulas, ni los mismos salones en los
que se celebraban los acontecimientos sociales, ni la casita de adobe de mis
padres, ni la presencia patriarcal y severa, pero siempre comprensiva y justa,
de mi padre, ni las manos tiernas de mi madre, siempre manchadas de harina,
echando un leño a la cocina a leña.
Pero
aún sabiendo todo eso, sé que un día, al atardecer, cuando las sombras
comiencen a cubrir las cosas y los recuerdos sean más reales que la misma
realidad, emprenderé el regreso a la colonia, a mi hogar, a mi casa, a mi
terruño, a reencontrarme conmigo mismo, para recostarme a dormir el sueño eterno
junto a mis padres, mis hermanos, mis familiares y mis viejos amigos. (Autor: Julio
César Melchior).
Hermosas palabras. Desde Toronto lo saludo y deseo que se concreten sus sueños.
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