
- Wo sei die schlime gele?- pregunta.
Los niños responden con una reacción: se levantan de sus sillas impulsados por el miedo. La cocina es un caos, caen las sillas. Un niño se esconde bajo la mesa, otro en la falda de la madre, otro en la habitación y los otros dónde pueden.
Pero no hay cómo escapar. Der Pelznickel los llama uno a uno. Los acusa de travesuras cometidas a lo largo del año. Parece saberlo todo. Ningún niño se imagina que sus padres le contaron. Les ordena que se arrodillen. Los niños obedecen. Les ordena rezar. Y los niños rezan.
Se escucha la voz del Pelznickel. También el rezo y el llanto de los niños. Uno a uno son interrogados. Uno a uno se arrodillan y rezan. Hasta que todos cumplen con el ritual.
Finalizada la ceremonia, el Pelznickel se va. Se marcha hasta la próxima Navidad.
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