Fue galardonado por la Asociación Argentina de Descendientes de Alemanes del Volga, filial Coronel Suárez
Declarado de Interés Municipal por la Municipalidad de Coronel Suárez
Declarado de Interés Distrital por el Honorable Consejo Deliberante de Coronel Suárez
Declarado de Interés Legislativo Cultural por la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires

domingo, 3 de julio de 2011

Carta para mi abuelo que ya no está

(Fuente: Glauka - http://sirenaglauka.blogspot.com)
Querido Abuelo:
No sé por qué, hoy, al sentarme a escribir te recordé, abuelo, es algo raro, ya que hace muchos años que no pensaba en ti; tal vez porque ya casi nadie piensa en los abuelos.
Dicen que molestan, que ocupan lugar, que hacen ruido al comer, que siempre están protestando. Son algunos de los argumentos que usan los adultos (conste que dije los adultos, no los niños) para dejarlos de lado; cuando en realidad lo que queremos decir es que nos ocupan tiempo que queremos para nosotros.
Abuelo, te soy franco, muchas veces me aburría el hecho que fueras tan temático y que contaras cosas que te habían pasado hacía 30 ó 40 años; pero yo no me daba cuenta que querías evocar los momentos que te hicieron feliz, y aún más, que querías demostrar que fuiste útil, muy útil.
Y en ese tiempo que te vi como te transformabas en alguien más venerable y más sabio: tu cabeza vestida de invierno; tus manos que insistían en no quedarse quietas; y esos pies que cada día te pesaban más, parecían decir lo contrario; pero sé que lo eras. Muchas veces te vi sufrir en silencio, cuando tus hijos, a los que les habías dado tanto, te ignoraban; o decían que eras un estorbo. Te vi morderte las lágrimas, cuando hablaron de llevarte al asilo. Noté como te derrumbaste interiormente al morir la abuela, (es lógico: fueron 67 años de estar juntos) pero no lloraste ni supiste de quejas.
Abuelo… ¿Sabés? en este tiempo te vi muchas veces; te vi en los parques, con todos esos abuelos que miran jugar a los niños, mientras tiran migajitas de pan a las palomas. Te vi caminando lentamente por la calle y todos los ancianos que no saben de un nieto o un hijo que los acompañe. Te vi sentado en una silla mirando con insistencia por alguna ventana esperando a una pareja que hace mucho que ya no está. Te vi muchas veces y de muchas maneras, y quise decirte tantas cosas, pero me contuve, por ese motivo de no sé qué cosa del sentimentalismo.
Ya no soy un niño es cierto, pero me gustaría poder sentarme a tu lado, y escucharte contar mil veces la misma historia, y asombrarme siempre. Y después abrazarte y decirte que sólo lo de afuera está un poco gastado, pero que por dentro eres el mismo de siempre sólo que más sabio.
Abuelo, hoy ya no estás, hace años que has muerto, hace años que estás descansando junto a la mujer que amaste tanto, pero te digo que estás, al igual que todos aquellos de cabezas tan blancas y cuerpos tan cansados; estás en todo lo que hicieron por nosotros, los que vinimos después, los que disfrutamos de su sacrificio.
Te cuento algo, pero no se lo digas a nadie, estoy llorando, pero no de tristeza, es gratitud por toda tu belleza, por la grandeza de tus acciones; por todo lo lindo y bueno que nos dejaste.
Y te deseo lo mejor aunque ya no estés aquí con nosotros. Quisiera que siguieras vivo para que me contaras todas tus historias. No sabes cómo quisiera tenerte ahora que he entendido cuánto te sacrificaste por nosotros y digo nosotros porque hasta a los nietos ayudabas de cierta forma aunque no trabajando pero sí nos apoyabas en las buenas y en las malas.
Abuelito, te necesito como nunca pensé necesitar que me cuentes todas tus historias. Me da mucha tristeza saber que cuando estabas con nosotros no te entendíamos lo importante que eras para nosotros. No sabés cuánto te extraño. En estos momentos estoy riendo pero no de ti si no de mi porque fui un tonto al no valorar el abuelo que yo tenía y a la vez me da mucha tristeza de haberme comportado tan mal contigo. Espero me perdones. Espero puedas perdonar a toda la familia que te hizo daño. Que no te apoyo cuando más los necesitabas.
Debí haber sido bueno con vos. Haberte querido mucho. Pero no lo hice y me arrepiento de ello.
Te quiero mucho, abuelo.
Tu nieto

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