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martes, 9 de octubre de 2012

A LA CUENTA DE TRES


                                                                       Por  Angie Schmidt

“Difieres de Dios, naciste con fin…”

Llegaste a la vida con cantos y glorias;
iluminaste miradas, brillaron sonrisas,
surgieron también, promesas eternas;
proyectos unidos, risas compartidas.
Bastones de amor,
deseos por siempre…

Naciste despacio, muy lentamente;
alimentado de palabras, caricias y besos,
creciste con el tiempo y con algunas dudas,
dudas que siguieron para acompañarte.
¡Pobre gran amor!
Que decidiste nacer en un desierto,
sin saber que solamente tres vidas te esperaban...

Y así, sin saber: llegaste…
Que lejos de ti, la comprensión estaba,
Que llegado el momento, tú sucumbirías,
sin importarle a nadie, tus lamentos
porque… solamente tres vidas te daban.

Te permitieron llegar, dulce amor mío,
con falsas promesas: tolerancia cero,
te cortaron las alas, te fijaron al suelo,
y así te quedaste, abandonado y solo.
Pero a pesar de ello, aun en soledad esperas
que vuelvan a darte lo que no te dieron:
Comprensión, paciencia…
Unidas a fe, paz y tolerancia….

Y estás ahí, amor lastimado,
esperando que pronto reparen en ti,
pidiendo a gritos, que por favor no exista,
ese gran orgullo que no deja vivir…
Pidiendo a gritos que por favor no exista:
el nacer para morir…

Perdón amor por no cuidarte
Perdón por no comprenderte y defraudarte…
yo tampoco sabía que ya al nacer, tú te morías
porque solamente, tres vidas te ganaste…