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jueves, 1 de noviembre de 2012

Hay que dar con el corazón y compartir lo que se tiene

El mendigo y el rey

 Hubo una vez un mendigo que estaba tendido al lado de la calle. Vio a lo lejos venir al rey con su corona y capa. "Le voy a pedir, de seguro me dará bastante", pensó el mendigo y cuando el rey pasó cerca le dijo: "Su majestad, me podría por favor regalar una moneda?", aunque en su interior pensaba que el rey le iba a dar mucho.
El rey lo miró y le dijo: "¿Por qué no me das algo tú? ¿Acaso no soy yo tu rey?...".
El mendigo no sabía qué responder a la pregunta, y dijo: "Pero su majestad... ¡yo no tengo nada!"
El rey respondió: "Algo debes de tener... ¡busca!".
Entre su asombro y enojo el mendigo buscó entre sus cosas y supo que tenía una naranja, un bollo de pan y unos granos de arroz. Pensó que el pan y la naranja eran mucho para darle, así que en medio de su enojo tomó cinco granos de arroz, y se los dio al rey.
Complacido el rey dijo: "¡Ves como sí tenías!". Y le dio cinco monedas de oro, una por cada grano de arroz. El mendigo dijo entonces: "Su majestad... creo que acá tengo otras cosas", pero el rey no hizo caso y dijo: "Solamente de lo que me has dado de corazón te puedo yo dar."