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jueves, 19 de marzo de 2015

An Tagen wie heute (En días como hoy)


Allá fuera hace frío, mucho frío. Cae una lluvia fina y lenta. Es el otoño que ha llegado. Las hojas de los árboles caen como lágrimas amarillas sobre el césped helado. Los pájaros se han ido siguiendo otros rumbos, allá lejos dónde está la primavera, el añorado y los amaneceres llenos de esperanza.
Y aquí dentro, en mi pecho, también hace frío y llueven lágrimas de llanto. Sopla un viento helado y las ilusiones, como pájaros, se han ido para no regresar. Se marcharon al pasado. A aquel tiempo en que fui feliz y tuve a quién amar.
Mis manos tienen entre sus dedos una fotografía gastada por el paso del tiempo. En ella una pareja mira hacia el futuro con la mirada perdida en un punto incierto. Mira buscando el mañana sin saber que ese mañana era la separación y la muerte de uno de sus integrantes.
Ella se me fue una tarde igual a la de hoy. Melancólica. Tristeza. Aciaga. Llovía. Era otoño. Los árboles perdían sus hojas con el mismo llanto que lloraba yo al verla en la cama dormida para siempre.
La sepulté. Lloré. La extrañé. Y todavía la extraño. Pasaron los años. Pasó la vida. Y no pude olvidarla.
Y es en días como hoy, cuando llueve, y el otoño llora conmigo, cuando más la extraño.

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