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domingo, 24 de abril de 2016

Conrado Asselborn: El buscador de oro del Cabo Vírgenes


Hay hombres que pasan por la vida sin dejar rastros. Son quienes andan despacito, en silencio, que ni siquiera levantan tierra al caminar. Nadie sabe que estuvieron, que pasaron, que existieron. Y quizás son la mayoría, por más que cueste reconocerlo. Pero hay otros, que revolucionan cada espacio, a cada persona que se cruzan, marcando un antes y un después de ese encuentro. Sus vidas se convierten en historias, no pasarán jamás desapercibidos, por mucho que lo intenten. Donde hoy está la casilla, teóricamente vivió el Último buscador de oro del Estrecho de Magallanes, y sus restos están en un viejo cementerio.
 Cerca de allí, su historia es apasionante y más apasionante pensar que vivió muchísimos años como ermitaño y enfrentando las inclemencias más duras que podamos pensar. El "viejo" Asselborn fue tan popular que en la ciudad de Río Gallegos hay una calle que lleva su nombre, como último homenaje a un hijo de Alemanes del Volga, fiel representante del tesón, empeño y fuerza de los suyos... Hoy descansa, luego de entregar su alma al Creador, a escasos kilómetros del su amado mar.
Cabo Vírgenes es el último confín de la parte continental sur de nuestro país. Vecino al Faro Dungeness, es la puerta de entrada al remoto Estrecho de Magallanes, tierra de mitos y leyendas. Aislado lugar, excelente cueva y refugio para un alma ermitaña como la de Conrado Asselborn.
Entrerriano, nieto de un alemán del Volga, duro de carácter y sin el más mínimo sentido del humor. Vivía solo en un ranchito hecho con sus manos. Vivía de cazar zorros con sus trampas, robalos del mar, algún cordero y liebres que cazaba con sus trampas. Los cueros de zorro y alguna pepita de oro que encontraba eran canjeados en algún almacén de ramos generales de Río Gallegos. Había pasado por la Marina, trabajando, cuidando la frontera en el paraje El Zurdo, cerca de Río Turbio, y hasta pasado unos cuantos meses en dos oportunidades en el penal de Ushuaia por callar definitivamente a graciosos que osaron molestarlo. Entre no pocos "problemas en boliches", por haber despachado a su contrincante en un "duelo criollo". Nuevamente liberado, Asselborn decide recluirse en la zona del cabo Vírgenes. Cuarenta y dos años permanecerá Asselborn allí, acompañado por la cruda naturaleza y su propia soledad. "el ermitaño del cabo Vírgenes" o el "último buscador de oro".
Conrado no quería a la gente, pero entre los más detestables a su gusto estaban los periodistas, luego de que uno de ellos publicara una nota sobre su vida que no lo convenció. A unos los recibió a los tiros, por lo que prudentemente se retiraron en búsqueda de otra nota que escribir sin correr riesgo de vida. Por eso Conrado se ganaría la rabia de mucho de los chilenos que viven en el sur de Santa Cruz, ya enemistados con el por broncas antiguas "...siempre fui un tipo corajudo, de ir al frente, ahora estoy más viejo y es más fácil golpearme, siempre tuve problemas con ese tipo de gente". Conrado era un hombre difícil, muy firme de carácter y estricto consigo mismo. Cuando le preguntaron cómo se las arreglaba solo en caso de estar enfermo, solo respondió: "Tengo buena salud. Me curo solo. Yo no doy trabajo a los demás ni lo voy a dar. Cuando la cosa sea muy grave sé lo que tengo que hacer". Y bien que lo supo. En mayo de 1992, ya con más de setenta años y luego de quebrarse un par de costillas en una caída de su techo mientras clavaba una chapa que el viento aflojara, no lo dudó…. Había nacido un 30 de enero de 1916, en el pueblo de Diamante, distrito Palmar, en la provincia de Entre Ríos y deja de ser el Ultimo Buscador de Oro un el 11 de mayo de 1992, a las 15 horas, cuando se puso el cañón de su escopeta dentro de la boca y disparó, espantando a más de un gato y a alguna que otra gaviota, quedando con la cabeza metida dentro del tacho del carbón, junto a la cocina.
Hoy su rancho, los gatos y las gallinas se han vuelto arena, como todo lo que ha vivido en Cabo Vírgenes, que está hecho de tiempo y de ausencias, como todo lo que vive sobre la faz de la tierra.
Su familia postiza lo metió dentro de un cajón, luego de efectuadas las pericias forenses. Fue un funeral lleno de silencio, como corresponde a la partida de un amigo. Fueron tres o cuatro amigos, no más. Hoy yace en el cementerio alemán, que también fue el producto de un naufragio. “Por las noches me duermo con el ruido del mar”, solía comentar Conrado, haciendo alusión a la magia que allí habita...

10 comentarios:

  1. Atrapante historia la de Conrado Asselborn , mi tío abuelo

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    1. fue mi tio abuelo yo soy nieto de barbarita asselborn de hernandarias entre rios.

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  2. Atrapante historia la de Conrado Asselborn , mi tío abuelo

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  3. Un grande conrado me gustaria haverlo consido

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  4. Mi padre, Luis Neifert, hijo de Filomena Asselborn (Hermana de Conrado)contaba de su espiritu aventurero.... Pero dada la falta de comunicacion, no teniamos conocimiento de su final... En la actualidad solo queda un hermano con vida en Neuquen...

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    1. Como a a se llamaban todos los hermanos de Conrado ??

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    2. De los hermanos de Filomena queda mi papá Carlos Asselborn que vive en Neuquén, y mi tía Luisa que vive en Concordia.

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  5. Los hermanos era antonio jose silvestre juan nicolas cornelio victor alberto santiago barbarita vina

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    1. conrado asselborn.el buscador de oro no tenia ninguna hermana llamada filomena..yo soy sobrina nieta de conrado.y solo tuvo dos hermanas mujeres. barbarita y ludvina .que era madrina de mi papa.

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  6. Un tío mío se de nombre José llevaba el apellido Asselborn, ignoro si tenía algún parentesco con Conrado.

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