T

T

viernes, 7 de octubre de 2016

A la memoria del horno de barro

El horno de barro yace arrumbado en el fondo del patio, rodeado y cubierto de yuyos. Los ladrillos de adobe dispersos. Su panza destripada. Su corazón al desnudo. Y su alma muerta en el olvido.
Su memoria guarda recuerdos de un tiempo que no regresará. Una época en que en sus entrañas se horneaban Dünne Kuche, Brot, Füllsen y mil delicias más.
Murió la tarde en que abuela cerró mansamente sus ojos y encomendó su alma a Dios. Desde esa fatídica jornada nunca nadie volvió a encenderlo para hornear ninguna comida tradicional más y su estampa, en el fondo de la casa, comenzó a desaparecer, a extinguirse en el pasado, hasta hoy, en este preciso instante, en que lo rescato del olvido en estas palabras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario