
Su memoria guarda recuerdos de un tiempo
que no regresará. Una época en que en sus entrañas se horneaban Dünne Kuche,
Brot, Füllsen y mil delicias más.
Murió la tarde en que abuela cerró
mansamente sus ojos y encomendó su alma a Dios. Desde esa fatídica jornada
nunca nadie volvió a encenderlo para hornear ninguna comida tradicional más y
su estampa, en el fondo de la casa, comenzó a desaparecer, a extinguirse en el
pasado, hasta hoy, en este preciso instante, en que lo rescato del olvido en
estas palabras.
Hermosa introducción.... Mi abuela tenía uno de stos... Siempre llevaré en mi memoria aquellos recuerdos donde solía saborear riquísimos panes, empanadas y etc de comidas y lo mejor q eran preparados por mi querida mamacita Elena... A su memoria..
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