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viernes, 28 de octubre de 2016

“Lita” Laumann de Mellinger, 84 años y una mano increíble para hacer el mejor Füllsen


Parece increíble que esta enérgica mujer tenga 84 años. Más cuando dice frases como “nunca me canso, nunca siento cansancio”. “Estoy acostumbrada a trabajar mucho”.
Me ocupo de toda mi casa, de la quinta, crío pollos y cocino para la familia”. “No necesito pastillas para dormir, las necesitaría para despertarme”.
Paulina, “Lita”, como la conoce todo el mundo, ha trabajado mucho en su vida. Cuando tenía sus dos hijos chicos trabajaba en la cocina del Colegio de Hermanas; desde las 8 de la mañana hasta las 14 horas, y desde las 16 hasta las 22 horas preparando el almuerzo y la cena, cada día, para 70 personas: las Hermanas y los alumnos que estaban en el internado de la escuela. 
Como si fuera poco los domingos iba a ordeñar las vacas que tenían las Monjas, “una hora de trabajo nomás”, dice recordando aquel tiempo. 
Durante muchos años también integró un grupo de cocina, junto con su hermana, que se ocupaba de preparar la comida para los casamientos y otras celebraciones importantes en la vida de las personas. Allí por supuesto, además de pelar las papas, adobar la carne y otras tareas, estaban a cargo de preparar varias bandejas de algo en lo que es especialista: Füllsen.
Dice que le enseñó a hacer este plato, que en su familia es sobre todo para acompañar carne al horno con papas, su mamá. Y a su mamá se lo enseñó su abuela, que había vivido a las orillas del Río Volga, en Rusia, donde había aprendido a hacer esta comida, estrella de la gastronomía de los alemanes y que en los orígenes era solamente pan remojado en leche –o agua- con huevos y azúcar, que se horneaba durante un buen tiempo.
Con los años se le fueron incorporando otros elementos, para transformarlo en la exquisitez que conocemos hoy.
Lita lo elabora en la siguiente proporción: un kilo de pan oreado, 10 huevos, 350 cc de crema de leche, pasas de uva, una buena cantidad de manzana verde cortada muy fina, azúcar y por supuesto licor de banana. La yema se separa de las claras, las que deben batirse y mezclarse con el resto de la preparación en el final. 
El licor de banana, ingrediente secreto de la receta, que muchos olvidan, por lo que no resulta el mismo sabor particular, se agrega dos veces: en la mezcla primero y luego, cuando ya está ubicada toda la preparación en la bandeja para hornear por dos horas a fuego lento, se le pone por encima un generoso chorro final del preciado licor.
Lita Lauman de Mellinger ya está pensando en que el próximo jueves tiene comprometido una buena bandeja de Füllsen para la familia. Que cuando come en la casa de la abuela termina llevándose los sobrantes de la preciada comida, porque al fin de cuenta ¡nadie lo hace como la abuela!, aunque Lita se encargue en varias oportunidades de explicarles cómo lo elabora.

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