T

T

lunes, 13 de febrero de 2017

En tiempos de la abuela daba gusto recorrer la colonia durante el verano

En tiempos de la abuela daba gusto recorrer la colonia durante el verano. En cada casa florecía un jardín y producía una huerta. Hombres, mujeres y niños se esmeraban para regar en los atardeceres, sacando agua en la bomba y trasladándola en enorme baldes. Se trabajaba en familia. Todos utilizaban la pala para dar vuelta la tierra, el rastrillo para emparejarla y la azada para formar los círculos dónde luego se sembraban las semillas. No faltaba la clásica regadera. Tampoco los inventos para espantar los pájaros, sobre todo a los gorriones y a las palomas, como el rectángulo de madera recubierto con alambre tejido o los piolines con tiritas de tela o papeles de colores, entre otros.
Las verduras se cosechaban y se consumían frescas y con el excedente se preparaban dulces, conservas y encurtidos.
En pleno verano, se hacían suculentos pucheros que contenían abundante verdura, que se ponían a hervir bien temprano sobre la cocina a leña. Donde también, y a la par, se cocinaban dulces de tomate, zapallo, entre otros muchos, para su consumo inmediato  y para guardar en el sótano para el invierno.
Pequeños recuerdos cotidianos del tiempo de nuestras abuelas. De aquellos veranos inolvidables de nuestra niñez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario