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Fotografía de https://dishingjh.com/ |
Los repollos estaban listos para ser cortados y cosechados en el mes de febrero. La cosecha era abundante porque tenía varios destinos: uno era el consumo diario en ensaladas y comidas que cocinaba la dueña de casa, como por ejemplo guisos, sopas, ensaladas. Otro destino era la elaboración de Chucrut en grandes toneles de madera en el que participaba toda la familia porque el trabajo era arduo. Porque había que cortarlo, ponerle abundante sal, agregarle unas hojas de laurel y pisarlo dentro del tonel hasta que largara todo el jugo, repitiendo el procedimiento hasta llenarlo. Luego se le colocaba una madera y una tela para cubrirlo bien y sobre esto pesadas piedras para prensar la preparación que se dejaba fermentar unos días. Una parte de este Chucrut se ponía a la venta para así generar ingresos económicos y la otra parte se reservaba para el consumo familiar hasta la próxima cosecha, ya que el Chucrut era utilizado en varias preparaciones como Wickelnudel mit Sauerkraut, Kraut un Prai, Kleis mit Sauer Kraut, Strudel mit Sauer Kraut, guiso de arroz mit Sauer Kraut, entre otros platos que se encuentran en el libro “La gastronomía de los alemanes del Volga” del escritor Julio César Melchior junto a la receta del delicioso Chucrut.
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