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lunes, 23 de febrero de 2015

Una procesión que marchó como hace 50 años


Con promesas renovadas y gratitud por los beneficios recibidos. Una hermosa carroza portando la imagen de la Virgen de Fátima recorrió todo el trayecto desde la Parroquia Natividad de Maria Santísima hasta la Gruta. Emocionante acompañamiento y cálida recepción del pueblo de Dios reunido multitudinariamente en el acceso al Pueblo Santa María.

Los relojes marcaban las 17.30 horas cuando la procesión comenzó a marchar desde frente al templo del Pueblo Santa María contando con la numerosa presencia de fieles, jinetes, estandartes y alegorías mientras se interpretaban alabanzas en acción de gracias por los beneficios recibidos en los últimos 50 años. En cuanto a la procesión todos los esfuerzos estuvieron orientados para organizarla de manera tal que fuera lo más parecida posible a la primera, la original de hace 50 años atrás que significó una significativa movilización de fieles.
Es por eso que acompañaron a la carroza gran cantidad de fieles donde podía apreciarse que había sido ornamentada por “Goyo” Streitenberger, los pastorcitos, las familias y los agricultores con maquinarias agrícolas tanto antiguas como actuales conformando una postal emocionante que se extendía a lo largo de toda la Avenida de acceso al Pueblo Santa María hasta llegar a la gruta.
Para la multitud que se acercó con gran recogimiento se había preparado para entregar a cada familia una bolsa que en su interior contenía una espiga, un rosario, una estampita alegórica a los 50 años y un prendedor de la Virgen de Fátima.
La llegada de la procesión fue recibida con pañuelos en alto, aplausos y un fervor que realmente contagiaba y era demostrativo de toda la devoción que genera la Virgen de Fátima en los fieles y la profunda entrega de la población religiosa de Santa María y la zona que se concentro en todo el predio que como siempre presentaba condiciones optimas de mantenimiento en toda la amplia parquización, la gruta en si misma con grandes recuerdos espirituales y hacia el fondo sobresalía más destacado que nunca la enorme leyenda identificatoria del Pueblo Santa Maria.

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