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viernes, 20 de mayo de 2016

Historia de las campanas

Por Lidia Michalowski

El uso de las campanas para anunciar cualquier acontecimiento más o menos notable es muy antiguo, pero en la Iglesia comenzaron a usarse en un tiempo relativamente tardío. El aviso para los Oficios Divinos, en los primeros siglos, se hacía de viva voz; parece que existieron unos diáconos, cuyo nombre era "cursores", que avisaban de casa en casa. El uso de las campanas aparece en la Iglesia Occidental, en el siglo VII y en la Oriental, parece que no se usaron antes del siglo IX, apareciendo las primeras campanas en Santa Sofía de Constantinopla. Antes del uso de las campanas, aparecen otros instrumentos de convocatoria, como son: Tabletas o láminas de madera, golpeándolas unas contra otras; una barra de metal, bocinas o trompetas (prescritas por la Regla de San Pacomio para congregar a los monjes). Cuando se pusieron en uso las campanas, en un principio, no había más que una en cada iglesia, multiplicándose posteriormente. Al crecer el número de campanas, como asimismo el volumen de las mismas, se vio la necesidad de construir torres para colocarlas debidamente y para que la sonoridad de las mismas pudiera esparcirse más.

OFICIO DE LAS CAMPANAS

Las voces de las campanas, fomentan las relaciones espirituales y nos ayudan sobrenaturalmente recordándonos aquella festividad que se conmemora o aquella función religiosa que va a celebrarse; excitan en nosotros sentimiento de tristeza, si doblan a muertos, o nos dan alegría, si sus repiques recuerdan alguna efemérides célebre o algún acontecimiento que no debe pasar desapercibido, o incluso, nos dan a veces la señal de alarma, por algún peligro que se cierne sobre nosotros. Da pena, considerando todos estos oficios, saber que en algunas poblaciones nuestras, no sabemos con qué fines, las campanas han quedado mudas. Las campanas son voz de esperanza, voz de consuelo, voz de amor. En un ritual diocesano antiguo, se nos dice que son como las trompetas de Dios de los ejércitos, que convocan las milicias de la cruz al pie de los altares para romper fuego contra el infierno. El gran literato Luis Veuillot nos dice que la voz de las campanas es voz dulcísima de oración, que recorre campos, trepa las montañas, se cierne sobre los valles, atraviesa los tupidos bosques, y domina, sobre todo, el ruido humano. 

BAUTISMO DE LAS CAMPANAS 

Poniendo de manifiesto la importancia de las campanas a la solemnidad con que se realiza su bautizo, cuyo acto ritual cumple el Obispo, o su delegado revestido con capa pluvial blanca, acto que tiene lugar de la manera siguiente: se reza por quien bendice junto con los otros Ministros asistentes los Salmos 50, 53, 56, 66, 69, 85 y 129. Se bendice la sal y el agua con la que se lava la campana; después se seca con un trapo, rezando los otros Salmos. El Oficiante hace con el pulgar de la mano derecha sobre la campana una cruz con el aceite de la Santa Extremaunción; y dice una oración que se refiere a las trompetas de los hebreos convocadoras del pueblo, y después, bendice la campana, invocando las virtudes de los metales fundidos contra los elementos diabólicos y adversos. Limpia la campana de la cruz hecha; el coro canta la antífona con el Salmo 28; entre tanto el Oficiante practica siete cruces con el dedo mojado en aceite en el exterior, y con el Crisma, cuatro en el interior, diciendo: Sancti ficetur et conse cratur, Domine, signum istud. In nomine Pa tris, et Fi lii, et Spiritus Sancti. In honorem Sancti N. Pax tibi. Otra oración bendicional, esparcimiento por dentro de la campana del humo del incienso, rezo del Salmo 76 y, por fin, lectura por el diácono del Evangelio introirit Jesus quoddam castelium del capítulo 10 de San Lucas. Cuando en los días de Jueves Santo y Viernes Santo, las campanas enmudecen, tocan para señalar las fiestas o actos del culto, la matraca, que es una rueda de madera que hay en el campanario y que al dar vueltas los mazos de madera de que está compuesta, resuenan como unos timbales destemplados, produciendo un sonido seco y extraño, que no obstante de sus pequeñas dimensiones, se percibe el sonido a bastante distancia. Cuando en un campanario, se coloca una campana nueva bautizada y apadrinada, era costumbre en aquellos tiempos, que el Señor Deán, u otro miembro del Cabildo Catedralicio, se trasladara al lugar de procedencia y con un diapasón medía el sonido de la mencionada campana, y soplando con dicho instrumento, comprobaba sus notas nominales. El diapasón: es un instrumento usado para comprobar el sonido o nota que ha de producir.

TOQUE DE TEMPESTAD 

Se sabe de algunos casos de morir electrocutados los campaneros o sacerdotes encargados de tocar las campanas en época de tempestad; por ello ha ido desapareciendo esta costumbre. Había una costumbre de tocar las campanas durante las tempestades, costumbre arraigada en otros muchos lugares con el propósito de espantar las tempestades, hasta que dicha población estimó peligrosa dicha práctica y que la manera de prevenir posibles desgracias consistiría en dotar las Iglesias de pararrayos, por lo que acordó prohibir el toque de campanas en caso de tempestad. Esta prohibición fue establecida a la vista de los casos que habían ocurrido al morir electrocutados los campaneros que se atrevían a tocar a mal tiempo a causa de caer en el campanario un rayo. 

LAS ÚLTIMAS CAMPANAS 
Una subterránea lágrima – 

"Hablando de campanas" el origen en estos momentos, es muy difícil de establecer. La Campana es un instrumento más antiguo que el tam-tam ya que trabaja por categorías, que es una forma anterior de hablar. Funciona por categorías temporales y sociales.
Hablan de partes del tiempo; así, el toque de media mañana es a misa, pero también que las mujeres lo dediquen para hacer la comida y los hombres, paren un rato. Al ser los toques más largos para adultos que para niños, para ricos que para pobres, para hombres que para mujeres, éstos reproducen categorías sociales. El empleo de la repercusión es muy antiguo. Pero el empleo de campanas en Europa parece que empieza en el siglo VII; en el VIII y el noveno se dan normas de toques; pero éstos no se parecen nada a los de ahora. El Concilio de Trento marca la época en que se delimita ser los toques en las Catedrales y grandes parroquias. Los toques de campanas son ese medio de comunicación tradicional que transmite mensajes que la gente escucha y sabe interpretar; que constituye el tiempo comunitario, marcando ritmos temporales colectivos; los toques también indican el espacio donde ocurren cosas importantes para el grupo y asimismo cierta representación de la estructura Social. Lo religioso y lo civil están completamente mezclados.
Un llamado a la vida espiritual o un cierre de murallas.

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