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jueves, 8 de septiembre de 2016

Hay que ir por más

Diario Nuevo Día

Reflexiones acerca del turismo y la atracción de las fiestas tradicionales de los pueblos alemanes. Un poema y la utilidad del rescate de la historia.

La presentación del programa provincial la Ruta del Inmigrante Alemán dejó muchas cosas que no por conocidas dejan de ser motivo de rescate y recordación, ya que una película realizada artesanalmente por César Melliger, un poema que escrito por Hugo Schwab, que se atrevió a recitar luego de años de haberlo escrito, algunas consideraciones del escritor  Julio César Melchior y su necesidad de expresarse contra las prevenciones de aquellos que no entienden la importancia de saber y conocer sus raíces, son aspectos que sin duda van mucho más allá de la mera crónica u observación.
Un trabajo bastante interesante de las autoridades de Turismo de la provincia también es importante para rescatar, más allá del error de ubicación de algunas cosas que tuvo el trabajo de los jóvenes del programa.
El encendido discurso de Juan Hippener, el baile, la música y la comida completaron un menú de actividades que compusieron una presentación casi sin fisuras y que vale repetir. Hay fiestas como la del Kreppel que se viene en Pueblo San José, la de Strudel que espera en Santa María su segunda edición, la de la Carneada y las tradicionales Kerb, son una carta que hay que jugar.
La promoción de estos eventos sin duda atrae y más cuando se trata de halagar el paladar, hechos que han sido más que probados, experimentados y convertidos en éxito.
Sin embargo hay que atender la debilidad principal de estas propuestas y que no pasa por la voluntad y el trabajo de sus organizadores, sino por la capacidad de Coronel Suárez y las colonias de contener y alojar a los miles de visitantes que pudiesen llegar. A medida que estas fiestas sean difundidas en ámbitos más o menos lejanos, habrá más interesados en venir, ver y participar.
Quienes reserven con anticipación seguramente quedarán bien alojados, pero muchos deberán recurrir a parientes, amigos o particulares de buena voluntad. Pero una gran cantidad se quedará sin nada y ante esta situación seguramente optarán por no emprender viaje, habida cuenta de esas dificultades.
La solución de este tema sin duda no es sencilla, las inversiones necesarias son muy importantes, hay algunas capacidades que están ociosas y a las que se recurren de emergencia, pero están lejos de ofrecer lo que cualquier turista puede llegar a aspirar. Dar una solución además requiere tiempo, pero las fiestas están, el interés crece, será cuestión de pensar y ponerse a trabajar.
El visitante que sí llega, se ve plenamente gratificado y genera un movimiento importante junto a la llegada de dineros que no siempre abundan. La difusión que le puedan dar los estados nacional, provincial y municipal, son cruciales y son bienvenidos y ello parece estar garantizado. Pero eso sólo no alcanza. Coronel Suárez, las colonias y Huanguelén deben ir por más.  

Un poema y de qué  sirve la historia

Por razones de espacio en la edición del sábado de Nuevo Día hubo cosas que no formaron parte de la nota y este es pues el momento de dar cuenta de ellas.
Julio César Melchior, como se apuntó en la nota de nuestra anterior edición, hizo un breve relato de los orígenes de los alemanes del Volga desde aquella invitación de la zarina rusa, hasta su llegada a la Argentina. Además de ello reflexionó acerca de su trabajo: “En este mes de setiembre cumplo 23 años rescatando todo lo referido a las tradiciones de los alemanes del Volga y de las tres colonias en particular”, recordó Melchior. “Cuando en ese septiembre comencé a publicar mis trabajos, alguien me dijo ¿Para qué vas a rescatar la historia de los pueblos alemanes, si a nadie le interesa?  Hoy vemos que si interesaba y que tenía importancia todo lo que nos habían legado nuestros abuelos”.
Luego del breve resumen de la historia que dio comienzo en el siglo 18 con la partida de los inmigrantes alemanes con destino a Rusia, Melchior comentó: “Mantuvieron sus tradiciones, su arquitectura y sus costumbres, pero contrariamente a lo que había sucedido en Rusia aquí desde el primer momento se integraron a la República Argentina, siendo profundamente argentinos, pero a lo largo del tiempo hubo algo muy difícil que debieron afrontar: la discriminación, fue muy dura, tanto que muchos optaron por esconder su identidad y su lengua. La lengua sobrevivió gracias a que unos pocos la hablan y la hablamos. Pero gracias al trabajo de muchas personas se ha revertido esa situación”, ponderó Melchior. “Con actos como este se nos da la visualización y se nos da un valor que siempre tuvimos, pero que nos hicieron pensar que no lo teníamos. Gracias a mi trabajo he logrado presentar mis libros en la Feria del Libro, dar conferencias y rescatar todos nuestros valores. Pero como siempre sucede las conferencias más difíciles son en la localidad de uno, donde todo es más complicado”, cerró diciendo el escritor.

“Vinieron desde muy lejos”

Vinieron desde muy lejos; en sus pupilas se reflejaba
el desencanto del pasado, la esperanza del futuro 
que debían concretar en esta tierra prometida
el dolor y el horror habían quedado atrás
y aquí, de un surco por vez labraron la tierra
aferrados al frío hierro del arado,
nunca comparable con el frío de las estepas rusas,
esta sensación se transformaba en calor.
Con la esperanza de una nueva vida,
que esta tierra de paz les ofrecía
los hijos de aquella gente que desde el Volga
vinieron, poblaron nuestra pradera
trabajando con tesón, juraron nuestra bandera
y con todo el corazón gritaron ¡Viva Argentina!
con voz clara y cristalina, que es mi patria y mi nación.

Hugo Schwab               

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