
Somos un pueblo de grandes
personas y mejores familias. Un pueblo donde se valora la educación, el
respeto, la honradez, el esfuerzo para crecer y el trabajo para progresar.
Donde todavía podemos dormir con las puertas abiertas y nuestros hijos pueden
jugar al fútbol en la calle. Donde todavía, también, se pueden oír a nuestras
madres conversando en alemán, cuando se reúnen en la vereda para charlar y
contarse las novedades del día, luego de barrer las hojas y dejar todo
pulcramente limpio. O se puede escuchar a los hombres jugando a los naipes o a
los Koser, contando chistes en la lengua de nuestros ancestros. Y también, como
antaño, como siempre, en los atardeceres, se puede oír el sonido de algún
acordeón. Ese mismo acordeón que aún anima fiestas familiares o se convierte en
el centro de atracción de eventos multitudinarios.
Somos un pueblo que rescata y
valora sus tradiciones y conserva sus costumbres. Un pueblo que le rinde
homenaje a sus ancestros cotidianamente, siendo fiel al legado cultural que nos
dejaron, y manteniendo vigentes las fiestas típicas, las comidas tradicionales
y la lengua, que nos identifican como hijos de descendientes de alemanes del
Volga.
Por todo ello, vaya un saludo
fraterno a mi gente, a todas esas personas sencillas que trabajan a diario para
mantener a sus familias, para educar a sus hijos, para hacerlos estudiar, para
darles un futuro mejor; a toda esa gente que se esfuerza y trabaja con
solidaridad para ayudar al prójimo; para toda esa gente que dedica tiempo y
espacio no solo para integrar las comisiones que organizan eventos para
recaudar fondos sino también a toda esa gente que participa de las actividades
que se llevan a cabo con el objetivo de hacer crecer y progresar a esas mismas
instituciones, siempre pensando en un fin comunitario y social.
Y también para toda esa gente que
trabaja denodadamente en todos los ámbitos de la vida comunitaria, en la
educación, en el servicio de salud, en los diferentes centros y talleres, en el
deporte, en las actividades recreativas, y a todos aquellos que aportan su
invalorable labor y tiempo, para rescatar, conservar y difundir nuestra
historia y nuestra cultura.
Por todo ello, ¡Feliz cumpleaños,
Pueblo Santa María! (Autor: Julio César Melchior).
Recordemos
que...
Pueblo Santa María fue fundada el 11 de Mayo
de 1887 por un grupo de 24 familias y una persona soltera, nativas de la aldea
Kamenka, de allende el Volga, en Rusia. Ellas fueron: Juan Reser / Bárbara
Roth; Juan Graff / Ana María Detzel; José Meier / Cristina Minnig; José
Schneider / Catalina Reser; Jacobo Fogel / Cristina Schmidt; José Schroh /
Catalina Sauer; José Streitengerger / María Legmann; Federico Streitenberger /
Elisa Gertner; José Meier (h) / Catalina Melchior; José Schneider (h) / Ana
Roth; Juan Schneider / Elisa Quitlain; Miguel Schneider / Ana Roht; Juan
Schneider / Catalina Reeb; Juan Dailoff / María Walter; Nicolás Walter /
Catalina Minnig; José Schmidt / Susana Walter; Jacobo Schwindt / Bárbara Bahl;
Antonio Schwindt / Catalina Maier; Miguel Siebenhardt / Cristina Schneider; y
Juan Maier; Nicolás Hasper; Gottlieb Schneider; Jacobo Schermer; Juan Schwindt
-de quienes se desconoce el nombre de sus esposas-; y Jorge Streitenberger, que
era soltero.
Pueblo
Santa María está ubicado en el partido de Coronel Suárez en la provincia de Buenos Aires. (Autor:
Julio César Melchior).
No hay comentarios:
Publicar un comentario