Rescata

Para más información pueden comunicarse al WhatsApp: 2926 461373 o al Correo electrónico juliomelchior@hotmail.com

jueves, 22 de enero de 2015

Cooperativa Strick Nadel de Pueblo Santa Trinidad


A punto de empezar la colección de invierno en prendas tejidas.

Fabiana Schmidt y Claudia Lang son integrantes de la Cooperativa de mujeres que desde hace dos años viene formándose en la producción de prendas tejidas, tanto al crochet como con dos agujas, y ahora también con tejidos a máquina.
“Strick Nadel” significa, en idioma alemán, agujas de tejer. 
“Hace dos años que empezamos, hemos tenido idas y venidas y ahora estamos trabajando con mayor organización como Cooperativa”, relatan las dos mujeres consultadas.
Cuentan que una aprendió a tejer cuando era niña, por las enseñanzas de su madre. 
La vida en el campo implicaba la posibilidad de aprender estos oficios desde pequeña, para entretener las horas libres. Esto en el caso de Fabiana.
Claudia, por su parte, recuerda que aprendió a tejer con los cursos de corte, confección y tejido que se dictaban en la Escuela de Pueblo Santa María: “las Monjas del lugar nos enseñaban corte, confección y también a tejer al crochet, a pintar, varias cosas. Tejíamos carpetas para las casas, con hilos bien finitos”, recuerda. 
Luego perfeccionaron sus conocimientos con lo que les enseñó Alicia Ituriza, en las capacitaciones que se brindaban en la vieja Delegación de Pueblo San José.
El producto obtenido por estas manos laboriosas resulta genial, de una belleza extraordinaria. Han hecho vestidos completos tejidos, chalecos, sacos, completando o adornando prendas de tela como vestidos, pantalones cortos y otros productos. 
El año pasado tomaron contacto con la diseñadora Silvana Galano, quien en su local “5 Sentidos” vende las prendas que este grupo de mujeres confeccionan.
En estos días han recibido un subsidio desde Nación, gestionada por la Municipalidad, con el cual podrán adquirir máquinas para tejer de última generación que permitirá hacer prendas con diferentes diseños. 
Proyectan elaborar, con la conducción de la diseñadora, una colección de prendas para la próxima temporada invernal, cuyo catálogo se estará presentando, estimativamente, en el próximo mes de abril.

Tres ejemplares de Hilando Recuerdos de regalo con la compra de un libro Aprender a vivir. (Para adquirirlo comunicarse a e-mail: juliomelchior@hotmail.com) Se envía a todo el país.

lunes, 19 de enero de 2015

Memorias de una abuela de Entre Ríos que, acompañada de su hija, visitó la redacción de Periódico Cultural Hilando recuerdos

“Nací en una pequeña aldea de Entre Ríos –cuenta Doña Ana Heit-, donde lo más importante es la iglesia, muy reducida, en donde se venera a un santo, una imagen grande y hermosa. Todavía es el santo patrono y está en un templo más moderno. Y por la fe de la gente sigue haciendo muchos prodigios”.

“Cuando era niña las costumbres eran muy diferentes: había una sola escuela, que era parroquial, donde las niñas y los niños se sentaban en pupitres separados; no conocíamos ni cuadernos ni libros; sólo teníamos una pizarra que era como un tablero pequeño del tamaño de un cuaderno pero de una piedra delgada; se escribía con una especie de tiza y se podía borrar. La tragedia más grande era que se te quebrara la pizarra. Mis padres eran muy humildes y no podían volver a comprar otra”, revela como introducción Doña Ana.
“Yo creo que mi abuelita se parecía a una linda muñeca, tenía el pelo negro con trenzas largas, cara rosadita por el clima y celestes, grandes y picarones; con una sonrisa fantástica  muy alegre y ayudadora. Lástima que en esa época no nadie tenía cámaras fotográficas”, se lamenta.
“Lo que más se comía en casa era sopa, Klees, Wicknudel, Maultasche… No se hacían muchos platos ni jugos porque no había luz ni electrodomésticos. Mi madre cocinaba en una cocina a leña. Cada familia tenía su huerta para sembrar verduras”, rememora con nostalgia.
“En las horas libres debía ayudar en la casa: lavar ropa, alimentar a los pollos y a  las gallinas, ordeñar a las vacas, hilar lana, tejer,  cuidar a mis dos hermanitos, ayudar a cocinar, traer agua… Pero me divertía mucho haciendo todo eso.  Además cuidaba un corderito que nos había regalado mi abuelo. También tenía varios amigas y amigos, cuando había tiempo compartíamos juegos y una linda muñeca que me trajo mi tío. Los domingos el mayor acontecimiento era ir a misa en familia”, concluye Doña Ana Heit que en ningún momento de la entrevista revela la aldea en la cual nació. Dando a entender que, a pesar de todos los recuerdos que reveló a Periódico Cultural Hilando recuerdos, desea olvidar su pasado.

viernes, 16 de enero de 2015

Panadería San José, de la Familia Holzman


Muchos años de historia y tradición familiar en el rubro. Edgardo Holzman se emociona al recordar que su padre Honorio y Mingo, su tío, en el año 2012, en oportunidad de las Kerb, recibieron un reconocimiento por tantos años de trabajo y por haber sido parte de uno de los lugares más emblemáticos de Pueblo San José.

Es una panadería que tiene muchos años de historia en Pueblo San José, en una esquina tradicional, sobre San Lorenzo y la Avenida Alemanes del Volga. 
A pesar que hace pocos años, en el 2012, previo a la fiesta de las 10.000 personas que organizó la Asociación Alemanes del Volga, fue renovada, se conservó el valor arquitectónico e histórico del lugar. 
Consultado su actual propietario, Edgardo Honorio Holzman, relató que la panadería data del año 1927.
“Mi abuelo, Enrique Holzman, la compró el 15 de febrero del año 1950. Tenía 70 hectáreas de campo y eran cuatro hijos varones. En esa época el campo no redituaba para poder cobijar a todos los hijos, fue por eso que con unos primos, los Schwab, que después tuvieron la empresa de colectivos La Unión, resolvieron cambiar el campo por la panadería. Ahí nace esta empresa familiar, que se inició con el padre, los cuatro hijos, luego se incorporaron dos yernos, con lo cual pasaron a trabajar 6 dentro de la cuadra”.
Don Honorio Holzman, quien falleció en agosto del año 2013, padre de Edgardo, pasó 55 años dentro de la panadería. Tenía 14 años cuando comenzó con la actividad, acompañando a sus hermanos y a su padre. La sociedad familiar estuvo hasta el año 91 ó 92.
El lugar rebosa historia por cada uno de los poros de las paredes, desde el antiquísimo mostrador que tiene impregnadas las huellas de muchas horas de trabajo atendiendo gente, luego de hornear el pan desde hora muy temprana. 
Denuncia sus años y el respeto que hoy mantienen por el lugar los canastos de mimbre en los que el pan espera la llegada de los clientes que buscan el crujiente y sabroso producto. También desde las diferentes variedades que cada jornada se elaboran. 
Es posible encontrar allí el pan trenzado, característico de esta panadería, de un particular sabor dulzón, que fue inventado por don Honorio, en una tarde de hace muchos años, cuando comenzó a probar diferentes mezclas y sabores, obteniendo un preciado producto, no solamente en Coronel Suárez o los Pueblos Alemanes, sino también desde otras localidades de alrededor, como es el caso de la zona serrana, donde en algunas cabañas se sirve ese pan trenzado con el desayuno. 
Y la clásica galleta de campo. Esa que es posible hacer en los hornos tradicionales, donde el pan se cuece lentamente con el calor logrado tras muchas horas de tenerlo encendido, y donde el material interior refracta la temperatura hacia el pan. La galleta de campo, redonda, grande, crujiente, dorada, la misma que muchos recordarán que luego de dos o tres días de oreo se rompe con un golpe seco del puño, contra la mesa, y que cuanto más días pasan más sabrosa resulta. 
Edgardo Holzman se emociona al recordar que su padre Honorio y Mingo, su tío, en el año 2012, en oportunidad de las Kerb, recibieron un reconocimiento por tantos años de trabajo y por haber sido parte de uno de los lugares más emblemáticos de Pueblo San José.
Cuenta las anécdotas de los días que se invirtieron, años, mucho tiempo, mucho esfuerzo y mucho dinero para remozar la tradicional panadería, y bajo la conducción de la Arquitecta Nora Coppi lograron respetar su arquitectura y preservar su historia. Y dice que su esfuerzo está puesto en preservar lo más que pueda todo cuanto hay en lugar, conservándolo tal cual. 
Panadería San José, de la familia Holzman, un lugar tradicional de la segunda Colonia Alemana, donde el aroma del pan recién horneado remite a los mejores recuerdos de toda una vida de trabajo.

De regalo tres ejemplares de Hilando Recuerdos y un mapa del Volga y sus aldeas, con la compra de un libro Aprender a vivir. (Para adquirirlo comunicarse a e-mail: juliomelchior@hotmail.com) Se envía a todo el país.

martes, 13 de enero de 2015

En la localidad de Huanguelén se está formando una Asociación de Descendientes de Alemanes


El 21 de marzo prevén una cena y baile.

Becker, Gottfried, Streitemberger, Resch. Son apellidos que también hay en la localidad de Huanguelén. Son de raíz alemana, es decir, descendientes de alemanes del Volga que con el transcurso de los años y por diversas circunstancias (nuevas uniones, trabajo, etc.) han ido a vivir en esa localidad. 
Son esos descendientes los que han comenzado a reunirse, a revisar sus historias familiares, sus orígenes alemanes y están proyectando formar una Asociación.
La mejor forma de inaugurar una institución de este tipo es con una cena y baile. Por supuesto que la gastronomía será típicamente alemana. Cuentan con un padrino para la formación de la Asociación que es de Pueblo Santa María.
Para el 21 de marzo está prevista una cena y baile, en las renovadas instalaciones del Prado Español.
Sobre todo esto La Nueva Radio Suárez habló con María Elena Ferreyra, cuyo esposo, Oscar Resch, tiene sus raíces familiares en la tercera Colonia Alemana.

lunes, 12 de enero de 2015

El regador

Las tardes de las colonias, en la década del setenta, se deslizaban lentas. Sólo el arrullo de las palomas estremecía el silencio. Después de la siesta salíamos a jugar. El rito lo completaba una naranja o una manzana. Pero el momento de mayor emoción llegaba con el regador. El motor del tractor se escuchaba desde lejos como un inconfundible rumor opacado por el ruido del agua y su presión. Inmediatamente corríamos a sentarnos en el borde de la vereda, calculando si el chorro nos alcanzaría o pasaría apenas salpicando.
Todo dependía de la presión que el chofer le impusiera. Si con suerte venía uno con ganas de divertirse, aumentaba la presión; entonces, el chorro crecía hasta cubrir la mitad de las veredas obligándonos a escapar y pegar la espalda contra la pared entre risas nerviosas. Claro que alguno de los varones aceptaba gustoso el reto y se dejaba envolver por el enorme chorro, mientras las chicas gritaban con una mezcla de horror, admiración y algo de envidia. Tras el paso del tractor, el barrio quedaba perfumado por el inconfundible aroma de tierra mojada.
Melancólicos recuerdos que todavía sobreviven como sobrevive, pese al avance tecnológico y al crecimiento de las colonias, el regador. Las décadas han trascurrido, he dejado de ser un niño, pero en mi alma aún perdura aquella sonrisa pícara de querer  cometer una travesura cada vez que veo pasar el regador.

Mi infancia se quedó allí

Por Luis de la Fuente
 

Mi infancia se quedó allí, no en las aulas ni en las galerías, sino entre las nubes de polvo que se levantaban sobre la arena del patio de recreo. Allí se quedó ese sol, redondo y amarillo, que alumbraba horas eternas, la juventud de mis padres y la madurez de mis abuelos; allí se quedó mi inocencia, el niño Jesús y la cigüeña que traía a los niños de Paris volando. Se quedó mi primer amor y mi primer desengaño. Mi primera pelea se quedó allí, mi primer miedo. Se quedó la muerte de la madre de mi compañero, tan querido, y la de mi tío Juan; la canica de cristal, el tren eléctrico y la bicicleta que con todo su cariño me regaló mi abuela; la sonrisa abierta, la ilusión sincera, la confianza. Se quedó el futuro proyectado de mi vida. Se quedó mi infancia. Se quedó allí, flotando entre nubes de polvo. En aquel patio de recreo.

Recuerdos de la escuela primaria

Por Carlos Emilio Araujo
Fuente: “Tango y Cultura Porteña”
 FM 97.9  Radio Cultura.
Emisión Nº 24. 11 Octubre de 1999
 
Comenzábamos la escuela primaria cursando el primer grado inferior. Era todo un acontecimiento el de colocarse el guardapolvo blanco, planchado y almidonado. Zapatos de cuero lustrado, si se tenía la buena suerte de tener un par, o simplemente alpargatas, si se tenía la mala suerte de ser pobre, como la mayoría de los chicos de las colonias; y un peinado impecable. Así se salía de casa pero al regreso, al guardapolvo le faltaba un botón, tenía manchas por todos lados y estaba casi deshecho.
En los primeros meses no se usaba tinta; sólo se escribía con lápiz negro, empezando con los palotes y luego las letras. El libro de lectura nos introducía en la maravillosa aventura de aprender a leer: “mi mamá me ama”.
La cartera escolar, colgada en bandolera, era de cuero, delgado o grueso y alojaba los elementos imprescindibles para las tareas diarias, que se realizaban de lunes a sábados. Cuaderno borrador y cuaderno de clase; libro de lectura y Manual del Alumno; caja de útiles de madera donde guardábamos lápiz, lapicera con su pluma cucharita o cucharón, sacapuntas tradicional o aquel otro que usaba hojitas de afeitar ya utilizadas; compás, limpia plumas elaborado con recortes de género unidos con un botón central; goma de borrar para lápiz y tinta; el papel glacé y el papel secante. Goma de pegar; lápices de colores en cajas de 6 o 12 unidades.
Las escuelas parroquiales eran parecidas entre sí: rigor, orden y autoridad. Las escuelas estatales, en la época de Perón, nos ofrecían un riquísimo desayuno consistente en una taza de leche chocolatada acompañada de un pancito: un majar que hasta ese momento nunca habíamos tenido la dicha de saborear.
Durante los recreos, nos divertíamos con juegos de figuritas redondas de chapa, la payana, la rayuela, las bolitas, y tantos otros juegos que hoy desaparecieron para no volver.
Toda esa algarabía se detenía al sonar la campana. Al primer toque, silencio y al segundo, cada grado formaba frente a la campana, para ingresar en forma ordenada. Nos alineábamos en 2 filas, estableciendo la distancia de un brazo extendido entre uno y otro.
Con la escuela llegaban los piojos. Y como siempre fueron problema, las religiosas con dos lápices, nos revisaban la cabeza y a los portadores, se les indicaba que concurrieran con sus padres, a fin de informarles sobre la novedad; el examen de las uñas y de las rodillas, completaban la tarea.
La religiosa pasaba lista y a la respuesta de “Presente”, nos parábamos para identificarnos. Los bancos del aula eran de madera, para dos alumnos, con un tintero en el medio. El paso de los años se apreciaba en las innumerables marcas e inscripciones que tenía, dificultando muchas veces la escritura.
El pasaje del lápiz a la tinta era un acontecimiento especial: a partir de ese momento los dedos cambiaban de color y las manchas de tinta no nos abandonarían durante años, con el agregado de manchas en los cuadernos y en el guardapolvo. Ahí conocimos el valor agregado de la goma de borrar, el papel secante y el limpia plumas.
En el aula, las tareas asignadas a la lectura en voz alta y a los trabajos manuales, unido a las horas de ejercicios físicos, siempre despertaban nuestro interés. Durante la semana de fiestas patrias, las aulas se adornaban con motivos alegóricos; inducidos por la religiosa colaborábamos en su confección (en realidad nuestros padres) conjuntamente con el ayudante de la religiosa, un alumno seleccionado por sus condiciones, para secundarla en sus tareas.
El día de la fiesta, una de las religiosas pronunciaba un discurso incomprensible e interminable. Todos lucíamos la escarapela en la zona izquierda del guardapolvo, en el “sitio del corazón”. Al finalizar el acto recibíamos alguna golosina y todos nos marchábamos a casa felices y orgullosos de ser argentinos.

Pueblo Santa María recibió la visita de los Reyes Magos

Fuente: lanuevaradio.com.ar

Emotivo pesebre viviente en la Plaza del Inmigrante.

La comunidad de Santa María participó el último sábado de los festejos por la festividad de los Reyes Magos. 
En la oportunidad la representación del pesebre viviente y la tradicional bajada de Reyes fue organizada por el Centro Cultural Santa María, que es coordinado por Patricia Mellinger quien estuvo acompañada por los integrantes de la Unión Padres de Familia y colaboradores del Jardín de la Escuela Parroquial.
La Plaza del Inmigrante como marco soporte permitió que los niños comenzaran la noche disfrutando de la calesita para luego proceder a la escenificación del pesebre, permitiendo las instalaciones de la plaza establecer un hermoso establo en el que fue recibido el niño Jesús; nacimiento al que asistieron pastores cargados de regalos y los Reyes Magos de Oriente. Todo fue acompañado por las lecturas características de estas fechas, que narran una sucesión de hechos históricos que van desde la aparición del Ángel Gabriel a María hasta la estrella brillante que guía a los Reyes Magos hasta Belén.
Luego de la escenificación los bebes y niños de la comunidad recibieron los presentes que traían en sus bolsas los Reyes, arrancando en ellos numerosas sonrisas.
Una vez más la fiel comunidad de Pueblo Santa María participó de los festejos religiosos en gran número, como seguramente lo harán el próximo mes de febrero en el que la gruta de la Virgen de Fátima cumplirá sus 50 años, en la que ya se están efectuando algunas obras de mejoras que serán inauguradas el día de los festejos.


Tres ejemplares de Hilando Recuerdos (que rescata la historia y cultura de los alemanes del Volga) y un mapa del Volga y sus aldeas, con la compra de un libro Aprender a vivir. (Para adquirirlo comunicarse a e-mail: juliomelchior@hotmail.com) Se envía a todo el país.

sábado, 10 de enero de 2015

Con raíces alemanas y la firme intención de preservar el idioma en las nuevas generaciones


“Como estaba sola en Formosa –cuenta la Prof. Celia Sander- decidí estudiar alemán para hacer uso de mis raíces heredadas de mis abuelos. Considero que es una reliquia el poder heredar un idioma tan importante. Decidí estudiarlo para compartir con las personas la riqueza de este idioma. Soy traductora pública de inglés y he estudiado alemán como complemento”.

Caminando por cualquiera de los Pueblos Alemanes la Profesora Celia Sander parecería una habitante más del lugar. Con sus rubios cabellos bien largos y sus ojos claros va anunciando sus raíces alemanas. 
Nació es Castelli, Chaco, localidad que tiene todas las familias alemanas que hunden sus raíces en las tierras de La Pampa, o Colonia Hinojo, Buenos Aires, y que un año, con una sequía fuerte, que se prolongaba, se tomaron el tren hacía el norte, donde había promesa de trabajo, y llegaron hasta donde el ferrocarril terminaba su recorrido en la Provincia del Chaco. 
Si bien vive en Formosa, sigue concurriendo a Castelli donde da clases de alemán. Es que sus máximos esfuerzos están ahora en extender este idioma que es común a la historia familiar de tanta gente.
Explica, ante la consulta, que “como estaba sola en Formosa decidí estudiar alemán para hacer uso de mis raíces heredadas de mis abuelos. Considero que es una reliquia el poder heredar un idioma tan importante. Decidí estudiarlo para compartir con las personas la riqueza de este idioma. Soy traductora pública de inglés y he estudiado alemán como complemento”.
Más adelante cuenta que siendo pequeña vivió un año y medio en Santa María y fue discípula de la Hermana Joela.
“Antes se estilaba enviar a las hijas a internados en colegios de monjas para educarlas. Como mis padres son agricultores en el Chaco me mandaban a internados en conventos. Así estuve pupila en el Colegio de Santa María, donde tengo los mejores recuerdos de la Hermana Joela, quien siempre nos tenía con mucha disciplina. Fue una preparación muy buena que me dio la Hermana Joela para enfrentar en la vida y poder triunfar. Yo me quedaba sola los fines de semana y me acuerdo que ella me dijo una vez: ‘la humildad en las personas muchos bienes proporciona’, y hasta hoy tengo guardado el papelito donde ella me escribió esto”.
Más adelante Celia Sander habla de la importancia de preservar este idioma para quienes son descendientes de alemanes del Volga, por la propia historia familiar y de identidad de cada uno, pero también como un valor agregado a la hora de enfrentar el mundo, buscar trabajo y proporcionarse un mejor futuro.

De regalo tres ejemplares de Hilando Recuerdos y un mapa del Volga y sus aldeas, con la compra de un libro Aprender a vivir. (Para adquirirlo comunicarse a e-mail: juliomelchior@hotmail.com) Se envía a todo el país.

Empezaron las clases de alemán

 
En una propuesta conjunta de la Asociación Alemanes del Volga y la Asociación Germano Argentina de San José. Hugo Schwab expresó que “es un esfuerzo para la preservación del idioma y es el primer granito de arena para incorporar el alemán a las escuelas, que es el gran sueño que tenemos todos”.

El lunes de esta semana fue la presentación a los alumnos y el día martes comenzaron las clases de alemán, tanto en Pigüé como en Coronel Suárez, de la Profesora Celia Sander, quien es docente de idioma inglés y también de alemán. 
Esto es posible gracias a un esfuerzo conjunto que realizan la Asociación Alemanes del Volga y el Centro Cultural Germano Argentino, que hacen realidad para muchos la posibilidad de estudiar a un costo mínimo por alumno el idioma alto alemán o el alemán oficial, en un curso intensivo. 
Las clases son de lunes a jueves, 8 horas semanales. Hay un curso en Pigüé y tres que se dictan en Coronel Suárez. 
Consultado Hugo Schwab, que integra las dos instituciones, indicó que “estamos muy contentos de haber logrado esto, porque fue un desafío muy importante para nosotros hacer realidad esto. Es un esfuerzo para la preservación del idioma y es el primer granito de arena para incorporar el alemán a las escuelas, que es el gran sueño que tenemos todos. Es el primer aporte que hacemos en este sentido. Mucha gente se inscribió, mucha se quedó con las ganas porque se enteró tarde. Pero ahora ya está, tendrán que esperar a los próximos cursos”.
Este es un esfuerzo independiente que hacen las dos instituciones mencionadas: “aquí todo es independiente, individual, bajo los auspicios de nuestras dos instituciones, que en forma privada y con un costo muy bajo para los alumnos pudimos concretar este sueño”.
Hay gente que ha venido de Buenos Aires, que tiene parientes en la ciudad o los Pueblos Alemanes, a tomar el curso. Hay gente de todas las edades que concurren, desde jóvenes, adolescentes, hasta adultos mayores. Muchos son descendientes de alemanes, otros sin tener raíces alemanas quieren aprender el idioma que les permitirá manejarse con las cuestiones habituales, comunes, en un eventual viaje a aquel país.

De regalo tres ejemplares de Hilando Recuerdos y un mapa del Volga y sus aldeas, con la compra de un libro Aprender a vivir. (Para adquirirlo comunicarse a e-mail: juliomelchior@hotmail.com) ¡Se envía a todo el país!

viernes, 9 de enero de 2015

“Sauer Kumer”, pepinos en conserva.


Cuando las huertas empezaban a producir se preveía para meses posteriores como conservar alimentos para la manutención de la familia. Es así que se realizaban diversos encurtidos. Describiremos a continuación los pepinos en conserva:

Ingredientes:
2 litros de agua
1 docena de pepinos
Sal gruesa a gusto
6 hojas de parra
Hinojo a gusto

Preparación:
Hervir el agua, dejarla enfriar y agregarle la sal y los pepinos. Sobre estos poner las hojas y el hinojo. Finalmente colocar encima algún elemento pesado para que los pepinos se mantengan sumergidos en el agua
Necesitan aproximadamente tres días para lograr su conservación

De regalo tres ejemplares de periódico Hilando Recuerdos y un mapa del Volga y sus aldeas, con la compra de un libro Aprender a vivir. Periódico Cultural Hilando Recuerdos rescata la historia y cultura de los alemanes del Volga, hace esta oferta increíble para que todos puedan acceder a su material y conocer su propio pasado.
(Para adquirirlo comunicarse a e-mail: juliomelchior@hotmail.com. El libro se envía a todo el país)

Kwast, la cerveza casera de los alemanes del Volga


Nuestros antepasados al estar en la región del Volga comenzaron a fabricar esta preparación centenaria de la cerveza. Se hizo muy popular en Rusia. En los primeros años en nuestro país también la fabricaron. En algunas colonias y aldeas todavía se continúa elaborando.

Ingredientes
Cebada tostada: 1/2 kilo.
Pan tostado: 4 pedazos.
Levadura: 2 cucharadas.
Azúcar negra: 1/2 kilo.
Lúpulo: un puñado.
Agua: 10 litros.

Preparación:
En un recipiente adecuado, que no debe ser llenado del todo, se pone a hervir el agua más la cebada tostada bien marroncita, previamente lavada y secada.
Se le agrega de tres a cuatro pedazos de pan tostado del tamaño de una naranja previa colocación sobre cada pan de la masa relativamente dura de dos cucharadas de levadura.
Finalmente se le coloca el azúcar negra. Se tapa bien con doble nylon y se ata. Al último hervor del agua de la cebada, se le agrega un puñado de lúpulo. En épocas de calor se deja en maceración cinco o seis días. En temporadas frescas, mas días para concluir, se filtra todo.

De regalo tres ejemplares de periódico Hilando Recuerdos y un mapa del Volga y sus aldeas, con la compra de un libro Aprender a vivir. Periódico Cultural Hilando Recuerdos rescata la historia y cultura de los alemanes del Volga, hace esta oferta increíble para que todos puedan acceder a su material y conocer su propio pasado.
(Para adquirirlo comunicarse a e-mail: juliomelchior@hotmail.com. El libro se envía a todo el país)

miércoles, 7 de enero de 2015

Falleció en Rafael Calzada el querido Padre Mario Schmidt.

 
Cura Párroco de la Parroquia del Pueblo San José durante el último tiempo, asistiendo espiritualmente además a Pueblo Santa Trinidad. Pertenecía a la Congregación del Verbo Divino.

Dejó de existir el último martes el Padre Mario Schmidt. Un Sacerdote que ya supo ganarse el afecto de las comunidades de San José, Santa Trinidad y en otros años en el Pueblo Santa Maria, donde su misión fructificó y luego en su regreso a nuestro medio, hace un par de años atrás, lo encontró como siempre con toda energía para sobrellevar la responsabilidad de conducir pastoralmente a nuestros Pueblos Alemanes junto al Padre Antonio, quien se encuentra destacado en el Pueblo Santa María.
Asistió espiritualmente a Pueblo San José durante dos periodos, primero desde 1985 a 1990 y ahora en los últimos años, hasta que por cuestiones de salud debió radicarse en el Hogar Abrigo de Sacerdotes en Rafael Calzada, donde finalmente falleció y allí mismo fue sepultado en el Cementerio Privado de este lugar, donde además descansan los restos de otros sacerdotes de esta Congregación.
Recordemos que el Padre Mario volvió a Pueblo San José para llevar a cabo tarea pastoral, pertenecía a la Congregación del Verbo Divino.
El Padre Mario ya había estado entre los años 1985-1990, en lo que en principio fue una misión de descanso, más tranquila, para relajarse un poco después de mucho tiempo de trabajo intenso. 
Lo que entonces eran unos meses de estadía se transformaron en cinco años de una tarea pastoral bastante intensa, que permitió concretar una serie de obras y mejoras, como la colocación de nuevos equipos de sonido en todo el Templo y cambios en el sistema eléctrico, junto a una función religiosa que impulsó la actividad de los movimientos y de toda la comunidad.
En esta ocasión el Padre Mario volvió desde el comienzo dispuesto a incrementar la presencia religiosa, con lo que él propuso a la comunidad, pero decidido también a aceptar iniciativas y sugerencias de la población de Pueblo San José, llevando a cabo actividades religiosas desde la Parroquia San José Obrero.
Alguna vez entrevistado por la Radio, y ante la asunción del Papa Francisco, había expresado que “para América, como para Argentina, esta es una gran responsabilidad para ponernos al lado del Papa y ayudar a mover la Iglesia. Nos estamos revistiendo de plumas ajenas, no es mérito nuestro la elección de este Papa, sino que lo que hace es ponernos en el compromiso de ayudar a lavar el rostro de esta Iglesia que está tan ensuciada”.
Había agregado que “tengo el temor que nos quedemos en el hablar, en la crítica. Sobre todo a los argentinos, a los que nos gusta tanto ‘sacar el cuero’. Por eso en todo caso hay que estar muy atentos a sus palabras”.
El Párroco del Pueblo San José en la entrevista consideró que “el Papa Francisco ha dicho a todo el mundo que dialoguemos, que recordemos que el odio y la soberbia ensucian la vida. Nos mandó a custodiar, que es lo mismo que vigilar o cuidar a los otros y a nosotros. Lo dijo en el momento de asumir, en la festividad de San José, que no tiene una sola mención en el Evangelio y que tuvo la extraordinaria misión de cuidar al niño Dios para nosotros”.
Luego expresó el religioso que “también dijo en ese momento, y lo sigue diciendo con sus actitudes, que el poder es servicio. Quien primero sirvió fue el mismo Jesús, cuando lavó a sus discípulos los pies, ocasión en la que Pedro protestó. En esa oportunidad Jesús dijo: ‘ustedes me llaman maestro y señor, y lo soy; aprendan de su maestro’, refiriéndose a que hay que estar dispuesto a servir a los demás”.
Finalmente el Padre Mario había dicho que “tengo mucha esperanza por este nuevo tiempo, la misión de la Iglesia (que somos todos) es la de evangelizar con la palabra y con el testimonio, por eso, como dice el Evangelio: mira como vives, puedes ser el único Evangelio que lean tus hermanos”.

De regalo tres ejemplares de periódico Hilando Recuerdos y un mapa del Volga y sus aldeas, con la compra de un libro Aprender a vivir. Periódico Cultural Hilando Recuerdos rescata la historia y cultura de los alemanes del Volga, hace esta oferta increíble para que todos puedan acceder a su material y conocer su propio pasado. ¡Se agota!
(Para adquirirlo comunicarse a e-mail: juliomelchior@hotmail.com. El libro se envía a todo el país)

Otros tiempos, otras infancias


“Nos divertíamos e íbamos aprendiendo, perfilando las capacidades de cada uno en lo que se iba a dedicar después. Porque a los juguetes teníamos que construirlos: tractores, camiones, carritos, pelotas, eran lindos los preparativos, los proyectos y lograr el resultado final” –cuenta Valerio Herr. Y agrega: “Cuando fuimos más grandes jugábamos a la pelota entre los jóvenes de los barrios y luego terminábamos la tarde compartiendo un baile con las chicas, con la música que salía de la vitrola”.

¿Cómo se vivían las fiestas antes? ¿La infancia de los que hoy son abuelos, hombres entrados en canas, fue divertida como parece la de los niños de hoy, o en realidad resultó aburrida por las prohibiciones y las obligaciones?
Estas fueron las preguntas que le hicimos a Valerio Herr, hombre originario de Pueblo San José, como lo es su esposa, con quien conoció y comenzó a noviar en los tradicionales bailes del Club Independiente.
“Prácticamente me crié en el campo. Allí no se les daba tanta importancia a los Reyes. Lo que más celebrábamos era el año nuevo y Navidad. Las fiestas se vivían con mucho cariño y sentido más espiritual y religioso de lo que se puede ver hoy. Era sagrado ir a misa en cada una de estas festividades. Me acuerdo de mi abuela que en Pascua preparaba un canasto lleno de manzanas, las que limpiaba muy bien, las lustraba con mucho esmero. Se presentaban en la misa para la bendición y luego de esto era el postre que todos compartíamos luego del almuerzo. Me tocó dos veces con mi abuela llevar la canasta de manzanas al sacerdote. No se tiraba la cáscara, se comía manzana con cáscara y todo. En año nuevo era sagrado ir a misa. Cuando teníamos que tomar la primera Comunión íbamos a dos misas, una a las 8 de la mañana y la otra la ceremonia en la que tomábamos la Comunión por primera vez”.
Consultado sobre los juguetes de antes, y en torno a si las infancias eran divertidas, no duda en afirmar que sí lo eran. 
“Nos divertíamos e íbamos aprendiendo, perfilando las capacidades de cada uno en lo que se iba a dedicar después. Porque a los juguetes teníamos que construirlos: tractores, camiones, carritos, pelotas, eran lindos los preparativos, los proyectos y lograr el resultado final. Cuando fuimos más grandes jugábamos a la pelota entre los jóvenes de los barrios y luego terminábamos la tarde compartiendo un baile con las chicas, con la música que salía de la vitrola”.
Recuerdos, anécdotas de una época pasada y de infancias y adolescencias distintas a las de ahora, pero bien divertidas también.

De regalo tres ejemplares de periódico Hilando Recuerdos y un mapa del Volga y sus aldeas, con la compra de un libro Aprender a vivir. Periódico Cultural Hilando Recuerdos rescata la historia y cultura de los alemanes del Volga, hace esta oferta increíble para que todos puedan acceder a su material y conocer su propio pasado.
(Para adquirirlo comunicarse a e-mail: juliomelchior@hotmail.com. El libro se envía a todo el país)

martes, 6 de enero de 2015

Doña Amalia nos cuenta su historia de amor (Secreta y dura historia de amor que seguramente vivieron muchas abuelas alemanas del Volga)

Conversamos en dialecto. Me confesó secretos muy íntimos. Me habló de su alma desvastada por el viento de la soledad y de su corazón huérfano de amor. Me contó de los largos atardeceres de otoño sentada junto a la ventana tejiendo una bufanda interminable, mientras dialoga consigo mismo, reflexionando, pensando, llorando en silencio. Dejando que el tiempo transcurra como tren que corre sobre rieles que lo conducen al pasado, hacia esa estación Terminal llamada olvido. “Porque –según sostiene- muy pocos las recordarán, solamente su hijo. Me siento tan sola. Soy puro recuerdo”. Y así es doña Emilia Schmidt: recuerdo, puro recuerdo.

Nació en las colonias. Se crió en una casa humilde, con paredes de adobe y pisos de tierra. Con pocos muebles, los necesarios para tener donde comer y dormir; poco alimento, el necesario para sobrevivir. En el seno de una familia que no tuvo límites a la hora de tener hijos… “Los lanzaba al mundo casi inconscientemente –sentencia doña Emilia-, sin prever las consecuencias ni el estado de pobreza en el que vivíamos y que se agravaba con cada nuevo hijo que llegaba y que había que alimentar”.
Desde muy pequeña tuvo que hacer de madre, colaborar en la crianza de sus hermanos. Lo que le dejó poco espacio para jugar, para ser niña, para asistir a la escuela… Saltó de la niñez a la adolescencia sin escalas, y de la adolescencia a la adultez sin disfrutar nada ni adquirir experiencias de vida. Todo fue abrupto. Hasta la ida del hogar. Que se pareció mucho a la marcha hacia el exilio: la madre la envió a trabajar a Buenos Aires, a casa de una familia rica. “Todos los meses –rememora sin reproches- tuve que girar mi sueldo entero a casa. Por lo que pasaba mis días en la Capital trabajando, sin dinero para poder salir ni conocer nada. No tenía más remedio que llevar esa existencia. Recién a los tres meses de estar en Buenos Aires me alejé un poco del barrio en el que vivía”.
El destino siguió su curso, escribiendo los sucesos que marcarían a doña Emilia. Y un día le presentó a Miguel, un amigo de la casa donde trabajaba.
“Enseguida me sentí deslumbrada –evoca-. Era un caballero. Me enamoré. Nos veíamos en secreto. Fui tan ingenua. No me daba cuenta que una historia de amor tan dispar no podía conducir a un final feliz. Yo sólo era una pobre empleada que apenas sabía hablar un poco de castellano y nada más”.
La historia –como la llama doña Emilia-, se prolongó durante un año. Los meses precisos para apagar el fuego varonil de Miguel en cuartos de hotel y dejarla abandonada con un hijo. Terminó en la calle, discriminada por una sociedad que en 1950 no perdonaba a una madre soltera.
“Deambulé por Buenos Aires llorando –revive no sin repetir el mismo amargo llanto-. Trabajé en cientos de lugares para alimentar a mi hijo. Logré criar a mi hijo sola. El tiempo volvió a pasar –acelera el relato-, y un día pude tener mi casa propia”.
Confiesa que no regresó a las colonias. Ni siquiera escribió una carta. “No quería que me señalaran con el dedo ni que mis padres se avergonzaran de mí… y menos que sufrieran por mi culpa.  Recién me animé a retornar veinte años después. Y hoy. En que mi hijo se propuso reconstruir su pasado, ‘armar’ su árbol genealógico, y fue inevitable volver”.

domingo, 4 de enero de 2015

Llegan Reyes a Pueblo San José

Este lunes en la cancha auxiliar del Club Independiente. Todo se inicia con el pesebre viviente desde las 21 horas.

Hace alrededor de 20 años que en la segunda Colonia Alemana se formó esta Comisión que ha tenido diferentes integrantes, a los que siempre los animó el espíritu de preparar para los niños esta festividad.
Consultado Fabián Andes, integrante del grupo, anticipó que ya está todo listo, “sólo esperamos que nos acompañe el clima. Se hará el lunes 5 en la cancha auxiliar del Club Atlético Independiente”.
La actividad se iniciará con un pesebre viviente, bien organizado por un grupo de personas de Pueblo San José que se suman para darle el carácter de festividad religiosa que tiene la fecha. 
Luego de esto llegarán los tres Reyes Magos para repartir regalos entre los chicos de todas las edades.
“Todos los años vamos trabajando para que los Reyes puedan entregar juguetes a todos los niños de San José. Por eso esperamos a todos los chicos y sus familias a partir de las 21 horas con el pesebre y estimamos que a las 22 hs. se registrará la llegada de los Reyes. Del año pasado nos quedaron varios juguetes, por lo que este año fue un poco más fácil reunir lo que faltaba”.
Se estima entre 500 y 600 juguetes la cantidad necesaria para asegurar que todos los chicos reciban sus regalos por parte de los Reyes Magos.
La cita para todas las familias de San José este próximo lunes a las 21 horas, en la cancha auxiliar de Independiente.

Festividad de Reyes en Pueblo Santa Trinidad

 
Este lunes en el Anfiteatro Municipal.

Carlos Robein es integrante de la Comisión de Festejos de Santa Trinidad, que preside Nelly Ramos. 
El viernes ambos dirigentes, acompañados de familiares, estaban haciendo las últimas compras de juguetes, “tratando de completar el lote que necesitamos para llevar a cabo la festividad de Reyes el próximo lunes”, según dijo a La Nueva Radio Suárez.
Consulado en torno a si habían logrado reunir los fondos necesarios, señaló que “todos los años, mayormente, le hacemos frente a este evento con fondos propios, con diferentes actividades a beneficio que desarrollamos nosotros, más el aporte de la Delegación Municipal que nos ayuda con detalles de la organización y su puesta en marcha. Este año, como no pudimos estar en la Kerb de Santa Trinidad, nos había quedado un hueco bastante importante. Gracias a Dios el Concejo Deliberante nos dio un subsidio, por lo que pudimos completar el dinero necesario para la compra de los juguetes. El subsidio lo gestioné yo, presentando una declaración de Interés Municipal”.
La actividad está prevista que se lleve a cabo en el Anfiteatro de Pueblo Santa Trinidad en horario a confirmarse en los próximos días. 
Habrá un pesebre viviente para que la festividad tenga el marco espiritual y religioso que corresponde.

jueves, 1 de enero de 2015

De regalo un mapa del Volga y sus aldeas y tres ejemplares de periódico Hilando Recuerdos...

De regalo un mapa del Volga y sus aldeas y tres ejemplares de periódico Hilando Recuerdos, con la compra de un libro Aprender a vivir. Periódico Cultural Hilando Recuerdos, que rescata la historia y cultura de los alemanes del Volga, hace esta oferta increíble para que todos puedan acceder a su material y conocer su propio pasado.

El mapa del Volga y sus aldeas, reproduce la ubicación y los nombres de las localidades desde donde partieron nuestros ancestros.
Los ejemplares de periódico Hilando Recuerdo atesoran en sus páginas historias de vida, vivencias, anécdotas, costumbres, tradiciones, fotografías antiguas y mucho más del rico tesoro cultural que nos legaron nuestros abuelos.
Por todo esto, no deje de aprovechar este magnífico obsequio de un mapa del Volga y sus aldeas y tres ejemplares de Hilando Recuerdos, con la compra de un libro Aprender a vivir.
(Para adquirirlo comunicarse a e-mail: juliomelchior@hotmail.com. El libro se envía a todo el país)
   


¡Feliz Año Nuevo!

Feliz Año Nuevo para todos los lectores de Periódico Cultural Hilando Recuerdos. Para todos los que, diariamente, siguen este blog, y comparten la premisa de rescatar, revalorizar y difundir la historia y cultura del pueblo de los descendientes de alemanes del Volga. 
¡A todos un feliz 2015! ¡Paz, bienestar, armonía, amor y felicidad! Y que el Año Nuevo nos encuentre unidos trabajando por un proyecto de unidad y fortalecidos en el amor común y los ideales de progreso compartido, para que todos alcancemos a concretar nuestros sueños, aun los que parecen imposibles y lejanos.
Todo lo mejor... De corazón!

Julio César Melchior