Rescata

Para más información pueden comunicarse al WhatsApp: 2926 461373 o al Correo electrónico juliomelchior@hotmail.com

martes, 6 de enero de 2026

Una tradición perdida de los alemanes del Volga

 Cada 6 de enero, jornada en que se conmemora el Día de Reyes en las aldeas y colonias fundadas por descendientes de alemanes del Volga, se llevaba a cabo una tradición que se denomina “gross neujahr” que en su traducción literal puede leerse como Año Nuevo Grande.
Su desarrollo estaba a cargo de los hombres, que salían con el amanecer a recorrer los hogares de familiares y amigos a desear feliz año a cambio de un Schnaps, es decir, una copita de licor casero o algún símil.
En cada vivienda se los recibía con entusiasmo y alegría, en las que no faltaban la música y las canciones picarescas. Sobre todo, a medida que avanzaba la mañana, las reuniones y los Schnaps se multiplicaban, y el licor comenzaba a hacer su efecto.

Las fiestas de fin de año: costumbres y tradiciones

Las fiestas, celebraciones, conmemoraciones y ritos comenzaban al aproximarse el final de noviembre, cuando se iniciaba el mes de Adviento, con el que se preparaban las almas para recibir al Niño Jesús el 25 de diciembre, noche en que toda la comunidad, quedando exceptuados los enfermos, asistía a la medianoche a la Misa de Gallo o Mette, después de la cual, habiendo regresado las familias a sus hogares, recibían la visita del Pelznickel y el Christkindie, siendo el primero una especie de ogro que hacía expirar sus culpas a los niños traviesos y la segunda, un hada buena simbolizando el amor que Jesús traía al mundo con su nacimiento.
Los festejos continuaban el primer día del nuevo año, cuando los niños, en tropel, recorrían las aldeas y colonias desde el amanecer a desear un venturoso Año Nuevo a familiares y amigos, recitando antiguos versos compuestos para tan trascendente ocasión.
Y finalizaban el Día de Reyes, con el “gross neujahr” tal como ya describimos en detalle al inicio de esta nota, cuando explicamos que el “gross naeusjahr” era el Año Nuevo Grande.

Estas tradiciones y muchas más, que acompañaron a nuestros ancestros en toda su infancia y juventud, que marcaron nuestra identidad y le dieron valor a las celebraciones de fin de año, las encuentran en el libro “La infancia de los alemanes del Volga”, un libro con un contenido histórico sin igual donde se rescata el idioma, las costumbres y tradiciones festivas, los juegos, la infancia y la niñez. Todo en el dialecto alemán del Volga de nuestros abuelos y traducido al español. Lo reciben a domicilio por Correo. Si desean adquirirlo lo pueden solicitar al WhatsApp 2926 461373.

lunes, 5 de enero de 2026

El 5 de enero se cumple un nuevo aniversario de Colonia Hinojo, el primer asentamiento de alemanes del Volga en el país

 Los colonos buscaban un lugar donde pudieran preservar su identidad cultural, practicar su religión libremente y tener mejores oportunidades económicas. El gobierno argentino les ofreció grandes extensiones de tierra a bajo costo y les brindó la certeza de un futuro próspero y un lugar donde pudieran vivir sin las restricciones políticas, sociales y culturales que les había impuesto el Imperio Ruso. 

Los colonos llegaron al país alentados por la Ley de Inmigración y Colonización sancionada en 1876 por el presidente Nicolás Avellaneda, que tenía como meta poblar el territorio, desarrollar la agricultura y la industria, y consolidar el Estado nacional, que les ofrecía la oportunidad de construir una nueva vida en un país con grandes perspectivas de desarrollo y crecimiento, donde podían preservar sus tradiciones y disfrutar de los beneficios de una sociedad libre y democrática.
Es en este marco que el 5 de enero de 1878 fundan Colonia Hinojo, que en sus orígenes llamaron Kamenka, igual que la aldea natal que habían dejado atrás, allá lejos, en una amplia región meridional del río Volga, en el Imperio Ruso, que sus ancestros habían colonizado a partir de 1763, cuando emigraron del Sacro Imperio Romano Germánico rumbo a Rusia, convocados por la zarina Catalina II, La Grande.
En 1878, el territorio de la provincia de Buenos Aires presentaba características muy distintas a las actuales. La expansión hacia el sur estaba en pleno desarrollo y las campañas militares, con todo lo que esto significaba, estaban en pleno desarrollo para extender la frontera agrícola. Y las vías de comunicación eran escasas como escasa era la infraestructura en general. La región era un vasto territorio, con un horizonte infinito y donde todo estaba por hacer.
Al respecto, existe un antiguo manuscrito que el historiador José Gottfriedt encontró revisando viejos archivos hace ya varias décadas, que relata que "duros fueron los primeros tiempos, nos decían nuestros abuelos, primero el idioma, después los pajonales, no se divisaba más que unos metros y el poco tiempo transcurrido de la conquista del desierto, aún quedaban algunos aborígenes merodeando a los hombres que tenían que ir a sus chacras a trabajar” en jornadas agotadoras, interminables, en las que tanto los hombres como las mujeres tuvieron que realizar tareas sumamente agobiadoras, no sólo en la casa sino también en el campo.
La adaptación tampoco fue sencilla. Tuvieron que enfrentar un entorno y un clima diferentes, nuevas enfermedades y adaptarse a la convivencia con otras culturas. Tarea compleja, porque a raíz de algunos conflictos suscitados con un grupo de colonos franceses establecidos en la zona, los alemanes del Volga solicitaron y obtuvieron el permiso para trasladarse a un kilómetro de distancia del primer lugar escogido para fundar la nueva localidad. Acordado el permiso, desmontaron todo y se trasladaron al nuevo destino, al cual llegaron pocos días después nuevas familias.
Poco a poco, los colonos fueron levantando sus viviendas, construyendo una iglesia y estableciendo una escuela. La comunidad creció y se fortaleció gracias al esfuerzo conjunto de sus miembros, transformando las tierras vírgenes en campos productivos, contribuyendo al desarrollo económico de la región y del país. Por lo que con el correr de los años, Colonia Hinojo se convirtió en un modelo de inmigración exitosa, demostrando que con esfuerzo y perseverancia se pueden superar los desafíos y construir una nueva vida.
Los fundadores, que llegaron junto a sus familias, fueron, entre otros: Andrés Fischer, Jorge Fischer, José Kissler, Miguel Kissler, Andrés Kissler, Pedro Pollak, José Simon, Juan Schamber, Jacobo Schwindt y Leonardo Schwindt.
Colonia Hinojo se convirtió rápidamente en un próspero centro agrícola, contribuyendo al desarrollo económico de la región, merced al esfuerzo, el trabajo y los conocimientos ancestrales en agricultura, adaptados a las condiciones del nuevo territorio, que trajeron consigo los colonos.
Además, la comunidad alemana del Volga logró mantener su identidad cultural y transmitirla a las siguientes generaciones, en diversos aspectos de la vida cotidiana: en la arquitectura, la lengua, la música, la gastronomía, las festividades, las costumbres y las tradiciones. Un legado invaluable que todavía en la actualidad se mantiene vivo.
 
Julio César Melchior
Lleva más de 32 años dedicados a rescatar y difundir la historia y cultura de los alemanes del Volga. En la actualidad tiene disponible cinco títulos: “La gastronomía de los alemanes del Volga”, “Lo que el tiempo se llevó de los alemanes del Volga”, “La infancia de los alemanes del Volga”, “La vida privada de la mujer alemana del Volga” y “Hilando recuerdos de los alemanes del Volga”. Para más información, comunicarse a juliomelchior@hotmail.com o al WhatsApp 2926 461373. También pueden visitar su blog: www.hilandorecuerdos.blogspot.com.

jueves, 1 de enero de 2026

Wünsche: una antigua tradición de año nuevo de los alemanes del Volga

 El primer día del año era una fiesta para los niños, porque en esa jornada se levantaban apenas amanecía para saludar a sus padres y después visitar la casa de parientes y vecinos, para desear feliz Año Nuevo, recitando poesías varias veces centenarios. Manteniendo vigente una tradición ancestral, cuyas raíces históricas se diluyen en la Edad Media. A cambio, recibían una recompensa en masitas, golosinas o un poco de dinero. Esta tradición lleva por nombre wünsche gehen (cuya traducción aproximada sería “ir de buenos deseos”).

Cada primero de enero, los niños, ni bien despertaban y luego de vestirse, se paraban frente a sus padres, para desear un feliz Año Nuevo, recitando el siguiente poema:
-Vater und Mutter ich wünsch euch
ein glückseliges Neues Jahr,
langes Leben und Gesundheit,
Friede und Einigkeit,
und nach dem Tod
die ewige Glückseligkeit.
-Das wünsche mir dir euch! (1) -respondían mamá y papá, entregando masitas o golosinas (que eran un obsequio muy valorado por aquellos años) y en ocasiones, hasta un poco de dinero.
Después, los pequeños salían para desear un próspero año nuevo a familiares, vecinos y amigos, ingresando en la mayoría de las viviendas de la localidad para, al final de la jornada, reunir la mayor cantidad de obsequios, que guardaban en un Pindle, nombre que se le da al pañuelo atado en sus cuatro puntas en forma de paquete, para atesorar en su interior las masitas y golosinas que recibían. Obviamente, las familias los esperaban con alegría y los regalos preparados.
En esta ocasión, el poema que recitaban era otro:
glück und segen
auf allen Wegen!
Frieden im Haus
jahrein, jahraus!
In gesunden und kranken Tagen
kraft genung, Freud und Leid tragen!
Stets im Kasten ein stücklein Brot,
das geb’ uns gott! (2)
Al finalizar la jornada, los niños se sentían dichosos por la cantidad de cosas dulces que lograban reunir tras una larga jornada visitando tíos, abuelos y demás parientes. Además, regresaban a sus hogares con la satisfacción del deber cumplido y el corazón henchido por todo el cariño cosechado.
1. Traducción del primer poema:
-Mamá y papá, yo les deseo
un feliz Año Nuevo,
larga vida y salud,
paz y unidad,
y después de la muerte,
la dicha eterna.
-Eso te deseamos a ti también!
2. Traducción del segundo poema:
Felicidad y bendiciones
en todos los sentidos,
paz en la casa,
año tras año,
fuerza suficiente para soportar
los días buenos y malos!
Siempre un trozo de pan en la caja.
¡Dios nos conceda todo eso!

Julio César Melchior
Lleva más de 32 años dedicados a rescatar y difundir la historia, cultura, tradiciones y costumbres de los alemanes del Volga. Autor de doce libros (uno traducido al inglés). Fundador de Periódico Cultural Hilando Recuerdos, que publicó de forma mensual durante 8 años en soporte papel y que actualmente se puede visitar en www.hilandorecuerdos.blogspot.com, con más de 4 millones de visitas. Para más información, escribir a juliomelchior@hotmail.com o al WhatsApp 2926 461373.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Gratitud por lo vivido, esperanza por lo que viene

 Estamos cerrando un año más de encuentros y recuerdos compartidos. Al
mirar hacia atrás, sólo siento gratitud por cada mensaje, cada anécdota y cada abrazo que recibí de esta hermosa comunidad de los alemanes del Volga.

🇦🇷🇩🇪​Mi deseo para este 2026 es que la llama de nuestra herencia siga encendida en cada hogar. Que el orgullo de saber de dónde venimos nos dé la fuerza necesaria para cumplir cada sueño.
Muchos me preguntaron cómo conseguir la colección completa para regalar o para empezar el año leyendo sobre sus abuelos. Por eso, quiero cerrar el 2025 con esta Promoción Especial:

📚 EL PACK DE LA MEMORIA (5 LIBROS):

📕✨La gastronomía de los alemanes del Volga. Mucho más que un recetario: es un viaje a la cocina de nuestras abuelas. Incluye los platos típicos, los secretos del horno a leña y los aromas que marcaron nuestra infancia en las colonias.
📕✨ La que el tiempo se llevó de los alemanes del Volga, Una obra necesaria para recuperar aquellas costumbres, oficios y tradiciones que el mundo moderno fue olvidando, pero que siguen grabadas en nuestra esencia cultural.
📕✨ La vida privada de la mujer alemana del Volga. Un homenaje a la fuerza silenciosa de nuestras madres y abuelas. Un relato profundo sobre su sacrificio, su fe y su rol fundamental como pilares de la familia y la comunidad.
📕✨ La infancia de los alemanes del Volga. Un rescate emocionante de los juegos, las rimas, las travesuras y la educación de los más chicos en otros tiempos. Para que los nietos de hoy sepan cómo se divertían sus abuelos.
📕✨ Hilando recuerdos de los alemanes del Volga. La historia viva contada por sus protagonistas. Una recopilación de relatos orales y testimonios directos que fluyen como una charla frente al fogón, manteniendo viva la voz del pueblo.

🎁 SI LO PEDÍS ANTES DE REYES:

✅ Te llevás de regalo el ALMANAQUE 2026.
✅ Los envío todos autografiados con una dedicatoria especial para tu familia.

​Que nunca nos falte la paz en el hogar, el pan en la mesa y una buena historia para compartir. ¡Gracias por permitirme ser parte de su historia!

​¡Felicidades a todos!🥂✨

miércoles, 24 de diciembre de 2025

El Pelznickel y el Christkind, antiguas tradiciones de Navidad de los alemanes del Volga

 Para los niños alemanes del Volga de antaño, la Navidad se definía por la visita de dos figuras: el temido Pelznickel, que juzgaba las faltas, y el bondadoso Christkind, que repartía el consuelo. Esta doble tradición marcó la Nochebuena de generaciones en las aldeas y colonias.

La celebración del 24 de diciembre era vivida con una profunda austeridad, centrada en la fe y el encuentro familiar despojado de los excesos gastronómicos y comerciales. Después de asistir a la Misa de Gallo (conocida como Mette en el dialecto de los alemanes del Volga), que se celebraba a la medianoche, las familias regresaban a sus hogares a esperar la llegada de estos dos emisarios de la Navidad.
El Pelznickel, que se presentaba ataviado con un sobretodo oscuro, viejo y desgastado, similar al utilizado por algún colono en las faenas agrícolas (del tiempo de la arada), una barba enmarañada, sombrero y botas, que irrumpía en la vivienda y solicitaba a los niños que comparecieran ante él. Su misión era reprender y castigar a los niños que se habían portado mal durante el año, pues se decía que estaba previamente informado por los padres de todas las travesuras cometidas. Después de un interrogatorio y sermón, el castigo no era físico, sino moral: les ordenaba arrodillarse y rezar, a veces aplicando la amenaza al agitar un Rustchie (una ramita delgada y larga), dejando a los pequeños sumidos en lágrimas y pánico. Concluida su tarea, se retiraba entre gruñidos y el arrastrar de una gruesa cadena que siempre llevaba consigo.
Enseguida, ingresaba a la vivienda una figura que representaba la bondad y la promesa del Niño Dios (Jesús): el Christkind. Este personaje infantil, con un inmaculado atuendo blanco, a veces con una corona y un velo, llegaba para traer bondad y consuelo, justo después del temor infligido por el Pelznickel. Era el encargado de obsequiar a los niños de la casa masitas caseras y dulces.
Esta singular dualidad de personajes trascendía el mero juego de roles; fue un sofisticado mecanismo pedagógico y teológico. Enseñó a generaciones de niños la importancia del arrepentimiento y la inmediata llegada de la gracia, donde el rigor austero del Pelznickel preparaba el terreno para el consuelo del Christkind.
Si bien las tradiciones cambian y el auge de la globalización, junto con la figura de Papá Noel, han diluido en parte el impacto de estos ritos, el recuerdo del Pelznickel y el Christkind sigue siendo un pilar fundamental de la identidad cultural de los alemanes del Volga.
Con el paso de las décadas y la inevitable integración cultural, la figura del Pelznickel se ha ido desdibujando, casi extinguiendo, dejando un hueco en la memoria colectiva que hoy se intenta recuperar a través de relatos y obras como el libro “La infancia de los alemanes del Volga”. Este es el recuerdo de una fe que era estricta, pero profundamente compensatoria.
Rescatar estas historias es un acto de valorización patrimonial. Nos recuerda que las navidades de estas comunidades fueron construidas sobre principios de disciplina, fe y sencillez, legando a la Argentina no solo su esfuerzo agrícola y su éxito productivo, sino también un fascinante y valioso capítulo de su historia cultural.

Julio César Melchior es autor del libro “La infancia de los alemanes del Volga”, un libro bilingüe -alemán/español- que reconstruye la vida de los niños en las aldeas y colonias de antaño, con sus tradiciones, costumbres, villancicos, salutaciones de Navidad y Año Nuevo y las clásicas adivinanzas. (Para más información escribir al WhatsApp 2926 461373 o al correo electrónico juliomelchior@hotmail.com)

sábado, 6 de diciembre de 2025

El Honorable Concejo Deliberante de Coronel Suárez reconoció la labor del escritor Julio César Melchior

 El Honorable Concejo Deliberante de Coronel Suárez sancionó la Declaración N° 24/25 en la que se declaró de Interés Legislativo y Cultural la quinta edición del libro "La vida privada de la mujer alemana del Volga" y la primera edición de la obra literaria titulada “Hilando recuerdos de los alemanes del Volga”. Con ello, el cuerpo legislativo valorizó la labor literaria y cultural ininterrumpida del escritor Julio César Melchior, quien se dedicó a investigar, rescatar, revalorizar y difundir la historia, cultura y tradiciones de los alemanes del Volga desde hace más de treinta años.

La entrega de la Declaración de Interés Legislativo y Cultural se llevó a cabo en el lugar de trabajo del escritor, que es su lugar en el universo, allí donde cobran vida sus proyectos y se concretan sus libros, y fue realizada por las concejales Valerin Negrín, Andrea Acosta y Elizabeth Minig.
Durante la ceremonia, las concejales Negrín y Acosta pronunciaron conceptuados discursos en los que destacaron la invaluable contribución del escritor a la identidad cultural del distrito, resaltando la profundidad de su compromiso con la verdad histórica y la sensibilidad literaria de su obra. El encuentro no solo fue un acto protocolar, sino una sincera manifestación de respeto y admiración hacia la figura de un intelectual que ha sabido convertir su pasión en un legado tangible.
También estuvieron presentes María Rosa Silva Streitenberger, editora de las redes sociales, y Maria Claudia Melchior, publicidad y ventas, que integran el equipo de trabajo del escritor.

jueves, 13 de noviembre de 2025

El inolvidable mate con leche

 En el mosaico de costumbres que forjaron la identidad de las colonias y aldeas, existe un ritual que hoy evoca una profunda nostalgia en los descendientes: la costumbre de preparar mate, no con la tradicional agua caliente, sino con leche de vaca fresca.
Esta práctica, que en algunas familias fue un hábito casi cotidiano y que pasó de los abuelos a los padres, hoy se encuentra, según observadores y memoriosos, prácticamente en desuso en la mayoría de las comunidades de alemanes del Volga.
El mate con leche, más allá de la dulzura que podía aportar (si se le añadía azúcar) o de su sabor reconfortante, cumplía una función esencial en la vida ancestral: la de ser un poderoso suplemento alimenticio.
En aquellos tiempos de esfuerzo constante, donde la vida rural imponía jornadas extenuantes, la leche —rica en calorías, grasas y proteínas— transformaba la infusión en una ración nutritiva clave.
Sustituir el agua por la leche fresca de vaca significaba una alimentación extra diseñada específicamente para fortalecer el cuerpo de toda la familia. Este aporte calórico era vital para que el hombre, la mujer y los niños pudieran afrontar y superar las contingencias diarias que deparaba el trabajo en el campo.
El declive de este hábito está directamente ligado a la modernización de la vida y la simplificación de las rutinas alimenticias. Sin embargo, la memoria de aquella época, con su disciplina y sacrificio, permanece viva.
Las historias, las anécdotas, las vivencias y las fotografías que retratan la dureza y la belleza de esa vida ya pasada se convierten hoy en un valioso legado histórico. Fuentes como el libro “Lo que el tiempo se llevó de los alemanes del Volga”, del escritor Julio César Melchior, que son dos libros en uno, son ideales para conocer cómo fue la vida de nuestros ancestros, y también sirven para documentar y honrar el espíritu de aquellos pobladores.
El mate con leche es, por tanto, un símbolo de la resiliencia y el ingenio de una generación que supo encontrar en una simple infusión el combustible necesario para construir su futuro.

Para comunicarse con el escritor Julio César Melchior escribir al correo electrónico juliomelchior@hotmail.com o al WhatsApp 2926 461373

Los inolvidables recuerdos de antaño

 El nuevo libro “Hilando Recuerdos de los Alemanes del Volga”, del escritor Julio César Melchior, es un documento esencial para desentrañar el fenómeno de la identidad migrante de triple arraigo. La obra trasciende el relato personal para ofrecer un registro histórico de cómo una colectividad de origen germánico logró preservar su cultura a lo largo de su vasta trayectoria migratoria.
​Esta nueva publicación no es una mera recopilación de anécdotas, sino un estudio etnográfico que pone en valor la tenacidad comunitaria, la fe como motor de subsistencia y la capacidad de construir hogar en entornos disímiles.
​El autor estructura el análisis en torno a tres focos temáticos que documentan la vida íntima y social de las aldeas:
​La sección centrada en “La casa de mamá” aborda con detalle la microhistoria de la vida diaria en el hogar. Se documentan los pormenores de la rutina doméstica, la administración de los recursos y las minucias que definían el día a día. Se destaca el rol de la madre como gestora del esfuerzo y la fe, cuyo accionar era el pilar silencioso que garantizaba la sostenibilidad de la familia en el contexto rural.
​A continuación, la obra se enfoca en “La casa de la abuela”, identificando a esta figura como la custodia viva del patrimonio inmaterial. Este capítulo explora la trascendencia de su recuerdo y el legado que dejó en la familia, centrando el análisis en las tradiciones, las costumbres y la transmisión oral. Su función se postula como un acto esencial para la continuidad cultural de la identidad volguense.
​Finalmente, el capítulo de “Travesuras infantiles” ofrece una perspectiva sociológica sobre la formación social y la inocencia de la niñez de la época. Describe las travesuras y juegos realizados en aquellos años, que se analizan como un reflejo de la libertad y la exploración del entorno, siempre bajo la mirada atenta de una comunidad fuerte y cohesionada.
El libro ​“Hilando Recuerdos de los Alemanes del Volga”, del escritor Julio César Melchior, se postula así como una herramienta indispensable para el estudio de los flujos migratorios y la conservación de la identidad. La obra demuestra que el legado de esta colectividad, más allá de la contribución productiva, reside en los "hilos invisibles" de la memoria que continúan tejiendo la historia del país.

Para adquirir el libro pueden escribir al escritor Julio César Melchior a las siguientes dos direcciones: WhatsApp 2926 461373 o al correo electrónico juliomelchior@hotmail.com y él con mucho gusto les brindará todos los detalles.

El libro está en una oferta promocional: $17.000 sin abonar ningún gasto de envío ni de correo extra. Aprovechen esta oportunidad única, válida hasta el 31 de diciembre de 2025

domingo, 2 de noviembre de 2025

Las Rogativas, una antigua tradición de los alemanes del Volga

 Dentro del amplio calendario de tradiciones religiosas de las localidades fundadas por los alemanes del Volga, la práctica de las Rogativas, conocida en dialecto local como Kreuz Gehen (‘ir a la Cruz’), se destacaba como un evento de profunda significación espiritual y agrícola. Un ritual que se llevaba a cabo a principios de noviembre y que establecía un vínculo sagrado entre la comunidad, sus campos y Dios.

Las Rogativas consistían en una visita solemne, realizada en procesión, a las tres cruces erigidas en puntos estratégicos de los aledaños de la colonia. Estas cruces, enclavadas en los puntos cardinales exteriores, no solo demarcaban los límites de la propiedad comunitaria, sino que, en su conjunto, representaban a la Santísima Trinidad. Eran, en esencia, las guardianas de la fe y los sembrados.
La procesión se celebraba en las tres mañanas consecutivas al Día de los Fieles Difuntos (2 de noviembre), un periodo clave para encomendar los trabajos agrícolas venideros a la intercesión de los santos y los ancestros y agradecer los frutos recibidos durante el año agrícola ya concluido.
La marcha partía desde la iglesia, a las 6 de la mañana, encabezada por el sacerdote, acompañado por los monaguillos y el Schulmeister (sacristán y maestro laico, figura esencial encargada de la educación religiosa y el apoyo litúrgico), portando una cruz, luego le seguían los niños, divididos en dos bandas de varones y niñas, avanzando en rigurosa formación, y finalmente los feligreses, en resumen, toda la familia, cantando y rezando, cerrando la marcha.
El propósito de esta liturgia era doble: celebrar una ceremonia religiosa en gratitud por los dones y las cosechas recibidas durante el año agrícola recién concluido y solicitar fervorosamente que la próxima trilla fuera abundante y que Dios prosiguiera bendiciendo a la comunidad con su gracia.
Al llegar al pie de cada cruz, frente a la imagen de Jesús crucificado, la procesión se detenía. La comunidad se imbuía en un profundo misticismo, cantando y rezando las venerables Letanías de Todos los Santos –una de las oraciones de intercesión más antiguas y solemnes de la Iglesia.
El tema central de la ceremonia era la bendición de los campos: el sacerdote, tras las oraciones y los cantos, procedía a rociar con agua bendita la tierra circundante como signo de consagración, gratitud y ferviente súplica por una buena cosecha. La jornada concluía con el retorno solemne a la parroquia, donde el sacerdote oficiaba la misa final.
En la actualidad, las Rogativas continúan realizándose con profunda devoción en los tres pueblos alemanes del Distrito de Coronel Suárez, así como en muchas otras comunidades fundadas por descendientes de alemanes del Volga en el país. Representan una de las tradiciones más antiguas y constantes, un lazo inquebrantable que nutre y define la identidad religiosa y cultural de sus descendientes, asegurando que la fe de los antepasados siga viva.

miércoles, 22 de octubre de 2025

Receta de Apfelstrudel, legado de doña Regina Sauer de Osterdag

 Ingredientes:

Masa:
250 g de harina 000
1 pizca de sal
120 cc de agua tibia
1 huevo
100 g de manteca blanda
Pan rallado (c/n)

Relleno:
100 g de pasas rubias y morenas
100 g de nueces
800 g a 1 k de manzanas verdes y rojas
Canela (c/n)
1 limón (su ralladura)
Licor (a gusto)
100 g de azúcar

Preparación:
Macerar las pasas la noche anterior en licor.
Picar las nueces
Mezclar la harina con la sal y el agua tibia hasta conseguir una masa lisa y fina, se logra dando varios golpes sobre la mesada. Pincelar con aceite y cubrir con una bolsa de nylon o film. Dejar reposar una hora.
Pelar las manzanas, cortarlas finitas, mezclar con jugo de limón para que no se oxiden y agregar la ralladura de limón. En un bol colocar las manzanas junto con las pasas y mezclar, para aromatizar las mismas.
Colocar la masa sobre un mantel seco. Estirar primero con palote todo lo que se pueda y luego con los nudillos de los dedos, nunca con la yema ya que se rompe con facilidad. Se continúa estirando la masa lo más que se pueda como si fuera un mantel transparente. Se unta pincelando con manteca blanda o líquida, se espolvorea con pan rallado, se agrega una mezcla de azúcar y canela. Luego sobre un extremo de la masa en línea horizontal colocar la mezcla de las manzanas, las pasas, las nueces, trocitos de manteca y con la ayuda del mantel se enrollar con firmeza, sin dejar espacio entre la masa, se pasa con cuidado a una asadera enmantecada y enharinada, se pincela con la yema de un huevo y azúcar y se lleva a horno medio durante 50 minutos, aproximadamente, hasta que dore. Se le agrega azúcar impalpable y alguna nuez picada.
Se come tibio con una cucharada de crema o frío o como le apetezca.

Está receta es un legado gastronómico y cultural de doña Regina Sauer de Osterdag

Para volver a cocinar las recetas de nuestras madres y abuelas, podrán encontrar más de 150 recetas tradicionales en mi libro “La gastronomía de los alemanes del Volga”, con fotografías a color de las comidas más emblemáticas. Para más información pueden escribirme al correo electrónico juliomelchior@hotmail.com o al WhatsApp 2926 461373.

domingo, 19 de octubre de 2025

Para vos mamá, un regalo especial

 Fuiste la guía y la luz de nuestra familia, la que siempre estuvo en todos los detalles, la que nos cuidó cuando estábamos enfermos, la que nos preparó cosas ricas en la cocina a leña, la que nos esperaba con los brazos abiertos al regresar de la escuela, la que curó nuestras heridas cuando nos lastimábamos con alguna travesura, la que nos llevó del brazo frente al altar el día de nuestro casamiento, la que mimó a mis hijos, tus nietos. La mujer que siempre está cada vez que la necesito, la mujer que, todavía hoy, me cuida y me guía, como cuando era un niño. Sos el ser más maravilloso del mundo. Un ángel que colocó Dios en mi existencia para educarme y formarme como una persona de bien, amante del trabajo, del esfuerzo, del sacrificio y un profundo creyente en Dios, como nuestros ancestros, que llegaron de allá lejos, el Volga. Por eso, en tu día, en el día de la madre, te quiero regalar un obsequio especial, libros que rescatan tu existencia, que valoran tu esfuerzo, que perpetúan tu vida como un ejemplo digno de imitar.
Los libros que te voy a regalar, mamá, son los libros que escribí para mantener vivo tu legado cultural, el legado de tus ancestros, los ancestros de todos los descendientes de alemanes del Volga:
* La vida privada de la mujer alemana del Volga 
* Hilando Recuerdos de los alemanes del Volga
* “Lo que el tiempo se llevó de los alemanes del Volga
* La infancia de los alemanes del Volga
* La gastronomía de los alemanes del Volga

Y mi nuevo libro, el que recién acabo de lanzar:
* Hilando recuerdos de los alemanes del Volga

viernes, 10 de octubre de 2025

Los inolvidables Wickel Nudeln que cocinaba mamá

 Cómo olvidar los sabrosos Wickel Nudeln que cocinaba mamá si cada vez que lo hacía, la cocina se convertía en una fiesta. Desplegaba abundante harina sobre la antigua mesa de madera gastada, herencia de los abuelos, colocaba sobre la cocina a leña una olla grande con abundante estofado, que emanaba un vapor que llenaba el ambiente de aromas que quedaron para siempre adheridos a su recuerdo y nosotros, niños pequeños, jugábamos en el piso con maderitas, algún martillo hurtado sigilosamente a papá, latitas, fabricando autitos, carros o vaya uno a saber qué artefactos estrafalarios estaría imaginando por aquellos años nuestra cabecita inocente, libre de problemas y preocupaciones.
Cómo olvidar los sabrosos Wickel Nudeln que cocinaba mamá, que después comíamos todos juntos, papá y mis hermanos, sentados alrededor de la mesa, desde el más pequeñín de todos hasta el que ya estaba en edad y tenía permiso de tener novia. Los almuerzos y las cenas eran sagradas. Ningún integrante de la familia debía faltar jamás. Y siempre había que agradecer a Dios la bendición de tener suficientes alimentos.
Cómo olvidar los sabrosos Wickel Nudeln que cocinaba mamá, si ella era el alma de la casa, la alegría del hogar, la sabiduría en persona, la que lo sabía todo, la que lo solucionaba todo, la que nos acompañaba en las noches de llanto, junto a la cama, y en los momentos de felicidad, siempre sonriente, siempre alegre, siempre venciendo obstáculos, siempre mamá, siempre mi mamá. La única. La inolvidable. La que siempre velará por mí, por más años que cumpla y por años que pasen. Ella siempre será mi madre y yo siempre seré su hijo pequeño.

domingo, 5 de octubre de 2025

Mis libros te esperan en el aniversario de Santa Anita, en la provincia de Entre Ríos

 Mis libros, que ofrecen un recorrido por la historia y cultura de los alemanes del Volga, sus tradiciones y costumbres, su gastronomía y el dialecto que se habla en sus aldeas, podrán ser hojeados y adquiridos durante este multitudinario evento.

Para asegurar que todos los interesados puedan acceder a este material, la exhibición y venta estará a cargo de María de los Ángeles (Mariel) Jacob, una persona dedicada a la difusión de esta herencia cultural e incluso coautora de una obra que rescata la historia de la localidad de Santa Anita.
Los títulos de los libros que estarán disponibles son: “La gastronomía de los alemanes del Volga”, “Hilando Recuerdos de los alemanes del Volga”, “Lo que el tiempo se llevó de los alemanes del Volga”, “La vida privada de la mujer alemana del Volga” y “La infancia de los alemanes del Volga”.
Adquirir estos libros es un acto de amor y memoria, una forma concreta de mantener viva la voz de aquellos que forjaron nuestra identidad con tanto esfuerzo y sacrificio.
Mis libros los esperan en Santa Anita, en la provincia de Entre Ríos, el próximo 12 de octubre, para celebrar nuestras raíces y asegurar que el legado de los alemanes del Volga continúe inspirando a las nuevas generaciones.

Gracias a todos los que pasaron por nuestro stand en la Primera Muestra de Turismo en Coronel Suárez

 Gracias a todas las personas que pasaron por el stand del escritor Julio César Melchior con el que participamos en la Primera Muestra de Turismo en Coronel Suárez, organizado por docentes y estudiantes de la Tecnicatura Superior en Turismo del Instituto de Formación Docente y Técnica Nº 160, que se llevó a cabo este domingo pasado en el Mercado de las Artes, en Coronel Suárez.
Fue una gran oportunidad para difundir la historia y el patrimonio cultural e histórico de los pueblos alemanes y los descendientes de alemanes del Volga plasmado en los libros del escritor Julio César Melchior.
Un profundo agradecimiento de María Claudia Melchior y María Rosa Silva Streitenberger, quienes estuvimos al frente del stand y participamos de esta exitosa muestra.

jueves, 25 de septiembre de 2025

El jardín de la abuela

 Pasa el tiempo, los meses y los años, y todavía la veo a mi abuela arrodillada en la tierra, al frente de su casa, trasplantando plantines de diferentes variedades de flores. Rodeada de rosas, margaritas, petunias, amapolas, en una escena multicolor. El zumbido de las abejas y algún colibrí yendo de flor en flor.
Mi abuela tenía un cuchillo gastado, para realizar  los hoyos en la tierra donde ubicar los plantines, una azada vieja para carpir y un rastrillo antiguo, porque no solamente trasplantaba sino que mantenía una ardua lucha con los rebeldes yuyos que se atrevían a invadir su jardín, que siempre  lucía limpio, ordenado y sumamente pulcro.
Mi abuela regaba con una regadera y un balde, mientras sacaba agua con la bomba, que ella misma bombeaba. En su casa no había motores, mangueras ni regadores o rociadores artificiales. Todo eso vino después, cuando ella ya no estaba.
Se levantaba bien temprano a la mañana, pasaba por el baño, encendía la cocina a leña, calentaba agua y preparaba mate. Y sorbiendo el primer mate, salía al patio, a recorrer su jardín, a controlar si durante la noche no había habido una invasión de hormigas, o alguna otra plaga. Cortaba las flores y las hojas secas. Las guardaba en el enorme bolsillo de su delantal, para no ensuciar el patio. Luego retornaba a la cocina y terminaba de tomar mate, mientras comía un poco de pan con manteca y miel, para finalmente salir a regar. Porque abuela regaba a medida que amanecía y cuando anochecía, cuando el sol comenzaba a irse a dormir. Mi abuela, como ya se habrán dado cuenta, adoraba su jardín y amaba las flores. 

viernes, 19 de septiembre de 2025

Girasoles y luciérnagas

 Las noches de verano en mi aldea eran una sinfonía de rituales sencillos. Después de cenar, un
murmullo de vida se despertaba en las veredas. Con mi madre, salíamos de la casa, llevando sillas y un plato hondo lleno de semillas de girasol, un tesoro que nos prometía horas de deleite.
Nos sentábamos en la vereda, y mamá abría cada semilla con una precisión que yo envidiaba. Pronto, las veredas se llenaban de vecinos. El sonido de las cáscaras de girasol al romperse era un suave crac-crac, una banda sonora que se unía a las conversaciones animadas. Era el momento de compartir las novedades del día, de reír a carcajadas por una anécdota y de sentirnos parte de algo más grande.
Mientras los adultos hablaban, el mundo se abría para nosotros, los niños. Mis hermanos, mis amigos y yo nos volvíamos fantasmas en la oscuridad, moviéndonos de un lado a otro. La rayuela, dibujada en la calle de tierra que brillaba bajo la luz de un farol lejano, era una invitación a saltar. El juego de la mancha nos hacía correr y gritar con una energía inagotable.
Pero nuestro juego favorito era la caza de luciérnagas. Con frascos de vidrio en la mano, nos adentrábamos en el jardín o en los patios baldíos, persiguiendo esas pequeñas estrellas que parpadeaban en la hierba alta. El aire se llenaba de nuestra emoción, de nuestros susurros y risas silenciosas. Atrapábamos las luciérnagas, las metíamos en el frasco y las observábamos, creando una linterna mágica que brillaba en la noche. Después, con un sentimiento de respeto, las liberábamos, devolviendo su luz al universo.
Ahora, lejos de la aldea, en una ciudad donde el ruido ahoga las conversaciones y las luces de neón ocultan las estrellas, cierro los ojos y me transporto a esas noches de verano. Puedo oler el aire fresco, escuchar el crac-crac de las semillas y sentir la emoción de atrapar una luciérnaga. En esos recuerdos, no éramos solo niños jugando. Éramos parte de un ritual antiguo, de una conexión que se tejía en la oscuridad, a la luz de las estrellas y el brillo fugaz de nuestros pequeños insectos de luz.

martes, 16 de septiembre de 2025

Ya está a la venta "Hilando Recuerdos de los alemanes del Volga", el nuevo libro del escritor Julio César Melchior

 El escritor Julio César Melchior anuncia que su más reciente obra, "Hilando Recuerdos de los alemanes del Volga", ya se encuentra disponible para el público. Este libro, que es el resultado de una profunda investigación y un emotivo compromiso personal, promete ser una lectura fundamental para quienes deseen conectar con la historia y el legado cultural de una de las comunidades inmigrantes que aportaron su esencia para engrandecer la Argentina.

Lejos de ser una simple crónica histórica, "Hilando Recuerdos" es un viaje al corazón de las familias. A través de relatos orales, anécdotas y vivencias que atestiguan un pasado lleno de desafíos y esperanzas, Melchior rescata la esencia de la vida cotidiana de los alemanes del Volga. La obra celebra la tenacidad de los pioneros, la calidez de las tradiciones que se mantuvieron a través del tiempo y el inmenso valor de las historias que se transmitieron de generación en generación.
El autor invita a todos los lectores a sumergirse en las páginas de este libro, que es tanto un homenaje a sus antepasados como un puente entre el pasado y el presente. "Hilando Recuerdos de los alemanes del Volga" es un testimonio vivo que honra la resiliencia y la valentía de quienes forjaron su destino en una nueva tierra.

El libro puede adquirirse escribiendo al WhatsApp 2926 461373 o al correo electrónico juliomelchior@hotmail.com

María Rosa Silva Streitenberger             -           María Claudia Melchior