Rescata

Para más información pueden comunicarse al WhatsApp: 2926 461373 o al Correo electrónico juliomelchior@hotmail.com

lunes, 8 de diciembre de 2014

Un día en la vida de mi madre alemana del Volga

Mamá se levantaba a las cuatro de la mañana para amasar y hornear pan casero en el horno de barro que papá había construido en el fondo del patio de casa. Elaboraba el pan diario de cada jornada bajo la luz de un farol a kerosén. Lo hacía cantando. Con alegría. Contenta de la vida que llevaba.
Mientras hacía esto, encendía la cocina a leña, donde comenzaba a preparar la sopa que ingeríamos todos los días como entrada al plato principal del almuerzo. Era obligación que la sopa hirviera durante horas, con cuanta verdura se cosechara en la quinta: trozos de zanahorias, zapallos, zapallitos, papas, repollo, perejil, ajo… y por supuesto, abundante carne.
Después de terminar de hacer el pan, mamá lavaba la ropa de toda la familia en un enorme fuentón de chapa, refregando con sus manos en la tabla de lavar las prendas sucias de tierra y grasa de los hombres que trabajaban el campo. Las colgaba a secar al aire libre, a merced del viento, en largos hilos de alambre, tensados a lo ancho de la parte trasera del patio.
Era una tarea ardua y prolongada en la que colaboraban todas las mujeres del hogar, sin distinción de edad, así tuvieran veinte, quince o nueve años: era obligación so pena de castigo, sacar de la bomba el agua, acarrearla en grandes baldes, para que mamá pudiera realizar su labor.
Terminado ese menester, mamá comenzaba a preparar el plato principal del almuerzo: Kleis mit Sauerkraut, Wickelnudel… o algún otro manjar tradicional que andando el tiempo y la vida nunca nadie volvió a saborear con el mismo placer.
A las doce, cuando sonaban las campanas de la iglesia para rezar el Ángelus, toda la familia se sentaba alrededor de la larga mesa de madera de la cocina. Papá rezaba agradeciendo a Dios el alimento y el bienestar en que desarrollábamos nuestra existencia. ¡Y a comer! Mamá, papá, los abuelos, los tíos… Las personas mayores conversaban con gestos adustos y serios sobre temas que no incumbían a los niños, que debían permanecer en silencio. Nada de hablar en la mesa y de tener que hacerlo, a las personas adultas se las trataba de usted.
A la tarde, mamá y los hijos, concurrían al campo a ayudar a papá, a arar, sembrar, cosechar… Dar vuelta la quinta con la pala, carpir… Juntar bosta de vaca para quemar en la cocina a leña… Alimentar los cerdos, las gallinas, patos, gansos, pavos… Las vacas lecheras… Las ovejas para consumo…
El trabajo parecía no terminar nunca.
Al atardecer, mamá y sus hijas, luego de bajar la ropa de los tendales, comenzaban las largas horas de planchar la ropa con las planchas a carbón. Almidonar los cuellos de las camisas… Zurcir las medias y remendar las prendas con parches de tela, sin importar el tamaño y cuanto se notara. Eran otros tiempos, en que las camisas y los pantalones remendados, se lucían con orgullo, porque eran símbolos de trabajo, muestras evidentes de que quien las vestía trabajaba de verdad.
Después mamá empezaba a preparar la cena a la par que amasaba y freía Kreppel en una sartén con abundante grasa, que comíamos espolvoreados con mucha azúcar, y acompañados de unos ricos mates.
Llegada la hora de la cena, papá volvía a rezar. Se repetía la misma escena del almuerzo: las personas mayores conversaban y los niños permanecían sentados en silencio, saboreando la última comida del día.
Concluida la cena, y lavados los platos, se leía algún pasaje de la Biblia, se rezaba y se cantaba en alemán. El abuelo buscaba la verdulera para tocar canciones llenas de nostalgia que rememoraban viejos amores, seres queridos que se quedaron para siempre esperando allá en las aldeas del Volga, en Rusia…
Mamá, ajena a todo, sentada en un rincón, cerca de la lámpara a kerosén, tejía con cinco agujas, guantes y medias, pensando en vaya uno a saber qué cosa.

Valor de los recuerdos

Niño: Los recuerdos de tu familia y de tu escuela te seguirán toda la vida, te hablarán al oído, se te presentarán ante tus ojos y se revivirán en tus sueños.
Cuando seas mayor de edad y estés triste, los recuerdos infantiles, como aire fresco y puro, acariciarán tu rostro, enjugarán tus lágrimas y te darán un beso maternal en la frente.
Y se estás alegre, tu placer aumentará con los gratos recuerdos del pasado…
Siembra, pues, ahora, niño, querido, semillas de bondad y amor, para recoger más tarde flores de gratitud y cariño que alegrarán el jardín de tu vida.

Fuente: El texto fue extraído del libro que nuestros abuelos usaban en segundo grado en la escuela primaria, en la década del treinta. El autor es José H. Figuera.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Mi madre alemana del Volga


Mi madre está presente en mi memoria de niño feliz. Su rostro surcado de arrugas son pliegues de ternura; sus ojos celestes: cielo de afecto y estrellas de besos; sus manos callosas: cuna de afecto en las que me arrullaba cantando “Tros-Tros-Trillie”. Su regazo: consuelo de mis primeras lágrimas, amparo de mis primeros desencantos. Su alma de infinito amor: lo comprendía todo y lo sabía todo.
Mi mamá está presente en mi memoria de niño feliz. Su casa con cocina a leña, una mesa de madera grande, un banco contra la pared, con aromas a Krepel, Dünne Kuche, Sauerkraut: aromas que perduran en mi mente. Los Wicknudel, los Klees, el Kalach, y mil delicias más que preparaba para los almuerzos y las cenas, para esas comidas de domingo en las que mimaba a sus nietos mientras reía y cantaba: “Wen ich komm,wen ich wider wider komm”, radiante de poseer una familia grande y orgullosa de que todos sus descendientes la amaran.
Mi mamá está presente en mi memoria de niño feliz. Es un ángel que me cuida; un hada madrina que me concede todos los deseos; una estrella que me guía y protege en la vida. Es, fue y será, la persona que me enseñó a ser quién soy y a saber a dónde voy. Es quién me inculcó el valor de ser descendiente de alemán del Volga y sentirme orgulloso de serlo. (Autor: Julio César Melchior)

jueves, 4 de diciembre de 2014

Recetas de pan casero y Pirok (Delicias alemanas del Volga)

Pan casero

Ingredientes:
Harina común: 1 Kilo.
Levadura: 30 gr.
Manteca o grasa: 30 gr.
Sal: 1 pizca.
Leche y agua: 1/2 litro.

En un bol colocar la harina con sal mezclada, agregar la manteca y la levadura, amasar con la mano, agregando de a poco la leche mezclada con agua hasta obtener una masa tierna (no demasiada blanda). Dejar levar al doble, luego moldear los panes y dejar nuevamente levar, posteriormente cocinar en horno a temperatura moderada durante 30 a 40 minutos.

……………………………………………


Pirok

Preparación del relleno:
Cortar el repollo y la cebolla en juliana. En una olla colocar la materia grasa, calentar, agregar la cebolla y cuando tome color, agregar el repollo cortado, tapar y revolver cada tanto para que no se pegue. Cuando el repollo este casi a punto, agregar la carne y los condimentos, revolver bien para que la carne quede desmenuzada, cocinar unos 10 minutos.

Armado del Pirok:
Estirar la masa ya levada (al doble de su volumen) hasta un espesor de 3 a 4 mm, cortar en cuadrados de 10 cm de lado En cada cuadrado colocar una cucharada bien generosa de relleno, unir en la parte superior los cuatro vértices de la masa y cerrar apretando con los dedos las cuatro aberturas que así se forman y colocar cada pirok con las costuras hacia abajo en una asadera en mantecada o engrasada y dejar levar los pirok aproximadamente 25 a 30 minutos.
Precalentar el horno a muy caliente y cocinar cada asadera hasta que la masa quede doradita (10 a 15 minutos de acuerdo al horno).

Ingredientes
Carne Picada: 500 Grms.
Repollo: 1 ½ KG.
Grasa de Cerdo o Manteca: 2 Cucharadas.
Sal: 2 Cucharadas.
Pimienta: a Gusto.  
Cebolla: 250 Gr. 
Masa de Pan Con Harina: 1 Kg.

Todas las recetas publicadas están en el libro “La gastronomía de los alemanes del Volga”, del escritor Julio César Melchior, que se puede adquirir por correo. Para ello, comunicarse a juliomelchior@hotmail.com.

martes, 2 de diciembre de 2014

La cocina a leña de mi infancia alemana del Volga

La cocina a leña de mi infancia tenía aromas de todos los sabores y colores, palpitaba sobre su corazón de bosta de vaca a modo de leña produciendo llamas, el freír de Kreppel, y comidas tales como Kleis, Wickelnudel, Maultasche y Varenick, entras otras muchas variedades, mientras que en su interior, en el horno de hierro, se horneaban el Füllsen, los Dünne Kuchen… y otras recetas culinarias que mamá heredó de la abuela y esta de la suya y así de generación en generación, iniciando la secuencia histórica en Alemania, continuándola a orillas del Río Volga, hasta llegar a la Argentina.
La cocina a leña de mi infancia me abrigó el alma en mis primeros juegos infantiles, jugando a los caballitos y vaquitas con los Koser, cerca de su calor, de su espíritu alimentado con Blatter (bosta) que mamá y papá juntaban en el campo y ponían a secar durante el verano. También me acompañó en las noches de invierno en que mamá me enseñaba las primeras letras que nos daban como tarea las maestras: todavía parece que la oigo leer “mi mamá me ama”, una de las clásicas lecturas de primer grado que todos aprendimos al iniciar la escuela primaria.
La cocina a leña de mi infancia me acompañó en mis sueños de adolescente, enfrascado a duelo con los problemas de matemáticas, en las dudas lingüísticas del inglés, y la constante rebeldía de las hojas de doce columnas de contabilidad. También, junto a ella, y a solas, lloré las primeras lágrimas de amor, acongojado y triste porque la niña que amaba parecía no querer darse cuenta de que me moría de amor por ella, un amor platónico que se apagó con los años, como el fuego de la cocina.
La cocina a leña de mi infancia un día desapareció bajo las sacrílegas manos del progreso, que la cambió por una cocina a gas moderna, reluciente y más práctica. “Es más limpia, no genera ceniza; ni ensucia las paredes con hollín...”, justificaron las mujeres y aceptaron los hombres. Y un día la cocina “desapareció”. Y con ella un conjunto enorme de mis recuerdos personales, que nunca volveré a vivir, ni a recordar mirando con nostalgia la antigua cocina a leña de mi hogar materno, que fue vendida y, seguramente, está tirada vaya a saber en qué rincón de alguna chacarita donde se tiran los trastos viejos que no le sirven a nadie. (Autor: Julio César Melchior)

lunes, 1 de diciembre de 2014

Los mejores compañeros del año de las colonias


Los alumnos fueron elegidos por sus propios pares en las escuelas de la jurisdicción. Pueblos Alemanes y zona rural. El acto se desarrolló en el salón de usos múltiples de la Escuela Nº 5 de Pueblo Santa Trinidad. “En la escuela no se enseña a ser mejor compañero, en la escuela se practica eso que se aprendió en casa. A ser una buena persona se enseña en la familia” dijo la Presidenta de la entidad Adriana Duval de Otero.

El viernes pasado se llevó a cabo el acto especial mediante el cual Rotary Club Las Colonias procedió a entregar los diplomas respectivos a los alumnos de cada uno de los establecimientos educativos que pertenecen a la jurisdicción de la entidad organizadora.
Fue la Presidente de la mesa Rotaria, Adriana Duval de Otero, quien dio la bienvenida a los alumnos designados Mejores Compañeros, a las autoridades educacionales del Distrito, cuerpos directivos y docentes de las escuelas de la zona y público en general que participó del cálido acto.
Fue el recientemente inaugurado Salón de Usos Múltiples de la Escuela Nº 5 de Santa Trinidad el lugar elegido para llevar a cabo el acto, ya que cada año se designa una localidad diferente para reunir a los distinguidos con este gran merito que surge de la elección de los propios alumnos de cada una de las escuelas de los tres Pueblos Alemanes y de la zona rural aledaña.
“No hay nada mas meritorio y hermoso que recibir esta distinción “ dijo la Secretaria de la entidad Elsa Dinolfo para luego cederle la palabra a la Presidenta de Rotary la docente Adriana Duval de Otero quien expreso “que en realidad es un día especial para todos alumnos, las señoritas, para las familias, muchas de las cuales conozco y apreciar por ejemplo que un caso concreto, no solamente hay una familia que tuvieron un hijo que fue el mejor compañero, sino que hoy traen a la segunda hija como mejor compañera y esto habla a las claras que en la escuela no se enseña a ser mejor compañero, en la escuela se practica eso que se aprendió en casa y a ser una buena persona se enseña en la familia, por eso estos dos hermanos coincidiendo en ser mejores compañeros con 4 años de diferencia, están los dos en distintas escuelas, eso nos da la pauta que el compañerismo, ese valor tan esencial, se enseña en casa”.
“Me imagino la emoción, la sonrisa, el llanto, el llamarse el mejor compañero, en una escuela rural donde son poquitos donde nos conocemos todos, me imagino el trabajo de las “seño” expreso la titular del Rotary de Las Colonias.
Luego agrego que “por eso siempre les decía a mis alumnos que la vida escolar es como una gran escalera, donde cada uno de los peldaños que vamos subiendo es un logro , ustedes, hoy llegaron a otro peldaño, culminan la escuela primaria , están preparados para lo que sigue, el otro escalón, la escuela secundaria , pero sepan que acá en este momento, hoy se llevan, además de ese logro de haber culminado esta etapa con un plus, el plus de ser el mejor compañero, y eso lo van a llevar en su mochila a lo largo de toda la vida porque esas cosas no se olvidan y lo guardaran en lo más profundo del corazón, porque es un orgullo, porque uno comienza siendo un buen hijo, un buen compañero, un buen amigo un buen esposo, un buen esposo y a lo largo del camino es una buena persona y por eso trabajamos las instituciones, la escuela, los rotarios destacando los valores de la gente, no interesa si son de 10, de 9 o de 8 , me interesa lo que tienen para brindar a la sociedad, lo que sienten, ese corazón hermoso, ahora comienza otra etapa que vivirán a pleno” expreso en su mensaje central Adriana Duval para felicitar a los destacados, sus familias y docentes.
Se procedió a entregar medalla y diplomas de honor, un presente floral para cada docente y finalmente se compartió un refrigerio especialmente preparado por las integrantes de la rueda rotaria. 
Los mejores compañeros que fueron distinguidos correspondientes al último año del ciclo escolar primario son los siguientes:
Dana Belén Andreu - Escuela Nº 23 D’Orbigny.
Lucero Recofsky - Parroquial Santa María.
Natali Sosa - Escuela Nº 26 El Triunfo.
Luciano Pérez - Escuela Nº 5 Santa Trinidad.
Juan Francisco Robein - Escuela Nº 41 Paso de los Chilenos.
Eliseo Bessa - Escuela Nº 42 Lolen.
Agustín Alberto Espie - Escuela Nº 33 La Remonta.
Brisa Duckardt - Escuela Nº 38 Paraje Quinihua.
Juan Ernesto Berger - Escuela Nº 4 Pueblo Santa María.
Joaquín Roth - Escuela Nº 3 Pueblo San José.
Agustina Lambrecht – Parroquial San José de Pueblo San José.
Delfina Gayoso - Escuela Nº 24 de Paraje Santa Ana.
Acompañaron consejeros escolares, inspectores y la representación oficial de la Escuela Primaria Nº 5 de Santa Trinidad con sus abanderados y cuerpo directivo.

70 docenas de Kreppel para una causa solidaria

 Elaboró y vendió el viernes alrededor de 70 docenas de Kreppel, en la Delegación Municipal de Santa Trinida, la Comisión de Festejos de esa localidad, para reunir fondos para comprar juguetes para la llegada de los Reyes. Esto sí que es poner las manos en la masa.

Tres pares de manos muy laboriosas, integrantes de la Comisión de Festejos de Santa Trinidad, prepararon desde las cinco de la mañana del viernes impresionante cantidad de docenas de Kreppel, uno de los más tradicionales manjares de la repostería alemana, que fueron vendidos inmediatamente, como forma de recaudar fondos para la compra de los juguetes que los Reyes estarán entregando a los niños en el próximo mes de enero.
La labor comenzó bien temprano a las 5 de la mañana preparando las masas, que se dejaban levar, cosa que sucedía muy rápido debido a la cálida temperatura de la mañana, y que se fueron entregando hacia todos quienes habían hecho el encargue previo, mientras que otras docenas más se fueron vendiendo a lo largo de la mañana.
Todo esto sucedía en las instalaciones de la Delegación Municipal, en un sector gentilmente cedido al efecto.
Consultada Nelly Ramos, Presidenta de la Comisión de Festejos, contó que las tres, Laura, Lucía y ella, habían empezado el día muy temprano haciendo las masas y friendo inmediatamente para entregarlos bien calentitos.
“Teníamos 40 docenas vendidas y ahora hacemos otra más para los que nos sigan comprando. A las 8:30 horas desayunó el microemprendimiento que tenemos aquí cerca con 12 docenas de Kreppel, bien calentitos. Tuvimos hace unas semanas atrás una experiencia piloto, en la que nos fue muy bien, y ahora estamos haciendo la elaboración y venta más grande para juntar más dinero para la compra de los juguetes”.
La Presidenta de la Comisión de Festejos dijo que “ya hicimos una compra de juguetes en Coronel Suárez y el lunes vamos a viajar a Bahía Blanca para la compra definitiva. Todavía no hemos recibido aportes del Municipio, que lo estamos esperando, y de algunos Concejales que nos prometieron”. 
Por eso la invitación a los políticos que aseguraron la colaboración que la hagan llegar en estos días, ya que el lunes viajan las responsables de la Comisión a efectuar la compra final de los juguetes.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Presentación de una obra teatral (de Moliere), en el dialecto de los alemanes del Volga


Domingo 14 a las 20 hs. en el Teatro Cervantes. $50 la entrada a beneficio del Centro de Día.

El próximo domingo 14 de diciembre se anuncia la estelar presentación del grupo Trikonie, bajo la dirección del Profesor Oscar Rekovski y gran elenco, con el clásico de Moliere “El Tartufo”, en una adaptación especial en alemán antiguo en el Teatro Cervantes a las 20 hs.
Será a beneficio del Centro de Día, con entradas en venta a $50 en Los Tres Ases de Mabel Martellini en calle Brandsen, Carnicería Las Dos B de la familia Bazán en la Avenida Conturbi, Peluquería de Graciela Schneider en calle Brandsen y Brown, llamando al 423832 o ante miembros de la Comisión Directiva del Centro de Día.
La obra se presentó con gran éxito en los Pueblos Alemanes y es la primera vez que llega a la ciudad de Coronel Suárez, a la sala del Teatro Cervantes. Domingo 14 a las 20 hs.

jueves, 27 de noviembre de 2014

El cantar del abuelo alemán del Volga

Las calles eran de tierra: polvo en verano y barro en invierno.
Las casas de adobe: frescas en el estío y cálidas durante las noches frías.
Las gentes eran buenas: honestas en el trabajo y solidarias en el pan.
Las manos vacías de riquezas pero llenas de generosidad.

Los campos eran amarillos: mar de trigales en la vastedad pampeana.
Daban granos por doquiera: semillas que se trocaban en harina.
Harina que se hacía pan.
Pan que se volvía hostia.
Hostia que se transformaba en el cuerpo de Cristo.

Por Julio César Melchior

El inmigrante alemán del Volga

El inmigrante va por caminos inexplorados, hacia el horizonte, hacia el mañana, donde brilla el sol y el futuro es un sueño hecho realidad. Los zapatos gastados de tanto andar. Polvo en el cuerpo y sudor en el alma. Pero no deja de caminar. Su fe es indestructible. Lleva en una mano la pala y en la otra la cruz. Con la una abre surcos y con la otra se entrega a Dios. Nada lo detiene. Ni los infortunios. Ni las sequías. Ni la soledad. Ni la profunda nostalgia que lleva clavada en el corazón como un puñal. Esa nostalgia que siempre será una herida abierta, una añoranza que no cicatrizará jamás. Ni aun en la noche más feliz. Ni aun en la mesa familiar. Ni aun en las largas jornadas de su vejez, rodeado de bienestar, hijos, nietos y bisnietos.
Siempre habrá un lugar para las lágrimas no lloradas en la juventud. Para las lágrimas no vertidas en las tumbas de sus padres que permanecen en la aldea natal, esperando su regreso.

Éramos realmente felices con muy pocas cosas materiales y usando mucho la imaginación

Por Carlos Polak
Tornquist

La mente humana es algo realmente asombroso, siempre trabajando: ordenando lo actual, previendo el futuro inmediato y recordando épocas y circunstancias vividas.
Un viejo dicho sostiene: "Todo tiempo pasado fue mejor". Debo decir que discrepo totalmente con esta opinión ya que sería como afirmar que "cada vez estamos peor" y tampoco creo que sea cierto.
La historia es eso que pasa mientras hacemos otra cosa, dijera alguien y es por eso que está presente siempre en nosotros, nos guste o no.
Mediados de la década de 1960, en un conocido pueblo del sur de la provincia de Buenos Aires. La gran mayoría de las calles eran de tierra. Esto motivaba la continua reparación por parte del municipio con aquellas maquinas motoniveladoras que para nosotros, los niños de esa época, eran algo fantástico. Eran llamadas por su marca, Champion, pero en el pueblo la llamábamos " champia", y era casi una fiesta cuando la veíamos avanzar de un extremo a otro del pueblo con ese ruido tan característico emparejando la calle con una gran cuchilla que desparramaba tierra para ambos lados, dejando la arteria parejita y prolija a la vez que cortaba perfectamente los cordones de tierra de las veredas.
Apenas terminaba su tarea los chicos del barrio aprovechábamos esa tierra y esa calle tan pareja, para sacar nuestros pequeños camioncitos para transportar la tierra y construíamos caminos para nuestros autitos. Todos estos vehículos eran de plástico y la única tecnología la tenían los camioncitos, con una pequeña manija de alambre, para descargar la tierra de la caja volcadora.
Éramos realmente felices con muy pocas cosas materiales y usando mucho la imaginación.
Tenemos en la actualidad muchísimas cosas materiales que son buenas y está bien usarlas y disponer de ellas; pero por favor: no dejemos de utilizar la mente desde la imaginación y la creatividad. Son cosas realmente mágicas, como la radio que permite contemplar sin ver y sentir sin tener.

sábado, 22 de noviembre de 2014

El origen de los apellidos alemanes

Fuente: Jorgelina Fischer

El estudio etimológico de los apellidos alemanes se inició a finales de la Edad Media. La mayor parte de los apellidos alemanes se generaron a partir de apodos. Se clasifican en cuatro grupos, con base en el origen del apodo: uno o más nombres de pila, designaciones de oficios, atributos físicos y referencias geográficas (incluso las referencias al nombre de alguna construcción). Además, muchos apellidos describen alguna característica específica en el dialecto correspondiente a la zona en la que se originaron.
Con frecuencia, los nombres de pila se convirtieron en apellidos cuando se identificaba a algunas personas a través del nombre de su padre, es decir, con el patronímico. Por ejemplo, el apellido Ahrend
se convirtió, con el tiempo, en Ahrends, al añadirle la terminación -s correspondiente al caso genitivo del alemán (en alemán, la frase Ahrends Sohn equivale en español a "el hijo de Ahrend").
Ejemplos de apellidos: Ahrends, Burkhard, Wulff, Friedrich, Benz. Dado que muchos de los primeros registros urbanos se escribieron en latín, era frecuente que se usara el plural genitivo -i como, por ejemplo, en Jakobi o en Alberti o (escrito con -y) en Mendelssohn Bartholdy.
Las designaciones de oficios son la forma más común de formación de apellidos. Cualquiera que tuviese una ocupación poco usual terminaría por ser identificado con ella. Ejemplos: Schmidt (herrero), Müller (molinero), Meier (administrador de una granja; emparentado con Mayor y Meyer), Schulze (corregidor), Fischer (pescador), Schneider (sastre), Maurer (masón, albañil), Bauer (granjero), Metzger o Fleischer (carnicero), Töpfer o Toepfer (alfarero).
Nombres de características físicas fueron adoptados como apellidos en casos como Kraus (pelo enrulado), Schwarzkopf (cabeza negra), Klein (apodo, pequeño), Groß (grande).
Nombres geográficos de los que se derivaron apellidos gentilicios, como Kissinger (de Kissingen), Schwarzenegger (de Schwarzenegg), Busch (bosquecillo), Bayer (de Baviera, en alemán Bayern). Böhm indica que la familia proviene de la región checa de Bohemia.
Un caso particular es el de los apellidos derivados de nombres de lugares o edificios. Antes de la asignación de nombres y numeración a las calles, e incluso mucho después, muchos edificios importantes, tales como posadas, molinos y granjas, tenían nombre. Generalmente eran más conocidos por éste que por la gente que vivía en ellos; los habitantes recibían su apellido del nombre del edificio o zona. Podía estar combinado con una profesión: Rosenbauer (granjero de rosas, por una granja llamada 'la rosa'); Kindlmüller (niño-molinero, de un molino llamado 'el niño de Navidad', 'el hijo pródigo' o 'el hijo [niño] del rey'). También se usaba el nombre tal cual: Bär (oso); Engels (de Engel, ángel).
La inmigración, fomentada a menudo por las autoridades locales, aportó también apellidos foráneos a las regiones de habla alemana. Según cual fuere la historia regional o las condiciones geográficas y económicas reinantes en las diversas épocas, numerosos apellidos tienen un origen francés, holandés, italiano, húngaro o eslavo (p.ej. polaco). En ocasiones han perdurado con su forma original, en otras la ortografía se ha adaptado al alemán (la terminación eslava ic se ha convertido en alemán en -itz o -itsch, pronúnciese "ich"). Con el correr del tiempo, la ortografía se ha modificado frecuentemente para reflejar la pronunciación efectiva en alemán (Sloothaak, del holandés Sloothaag). Sin embargo, en algunos casos, como el de los Hugonotes franceses que emigraron a Prusia, se conservó la ortografía de sus apellidos pero con la pronunciación natural de los nativos alemanes al leerlo: Marquard se pronuncia marcar en francés, pero luego pasó a pronunciarse Markuart como si se tratara de un nombre alemán.
La preposición von ("de") fue utilizada para distinguir la nobleza; por ejemplo, si alguien fue Barón de la villa de Veltheim, su familia será von Veltheim. En tiempos modernos, la gente perteneciente a la nobleza agrega 'von' a su nombre. Por ejemplo, Johann Wolfgang Goethe, su nombre sería Johann Wolfgang von Goethe. Esta práctica termina con la abolición de la nobleza en Alemania y Austria en 1919. En algunas zonas de Suiza, von es usado en nombres geográficos y no nobles, p.ej. von Däniken (del pueblo de Däniken). Lo mismo es válido en los Países Bajos y Flandes, donde se habla flamenco (un idioma muy similar al alemán) y donde este tipo de apellido era muy común. Muchos nombres de ciudades terminaron dando lugar a apellidos flamencos (Van Gogh, Van Keulen, Van Gulik, Van Bon, etc.), pero no así a alemanes.
Los judíos germanoparlantes no adoptaron apellidos hasta los siglos XVIII y XIX. Algunos pudieron escogerlos ellos mismos, creando apellidos con dos nombres que sonaran bien. Ejemplos: Goldblum (flor dorada), Rosenthal (valle de rosas), Rothschild (escudo rojo), Schwarzschild (escudo negro), Silberschatz (tesoro de plata), Stein (piedra). En otros casos la administración les asignaba apellidos a discreción de los funcionarios, que a veces resultaban denigrantes. Algunos adoptaron apellidos alemanes tradicionales para no llamar la atención, como los conocidos Meyer o Löwe, que podría referirse tanto a la palabra alemana 'Löwe' (león) como a la tribu judía de Leví. La terminación alemana -mann debería distinguirse del sufijo judío -man, pero como es lógico esto no puede generalizarse.
En cuanto a los apellidos originariamente locales, son numerosos los que presentan características de dialectos locales, tal es el caso de las terminaciones corrientes de los diminutivos en el sur de Alemania, Austria y Suiza, como -l -el, '-erl, -le o -li como en Kleibl, Schäuble o Nägeli (de 'Nagel', uña, clavo).
Muchos nombres de familias no poseen una conexión obvia con una comunidad, ocupación o estadio de vida. Uno de ellos es Geier, que se refiere a un ave, a una ciudad o a una historia oral de origen campesino que refiere a un mito - que los bebés humanos fueron robados de un pueblo por aves gigantes que devolvieron a sus captivos una vez que los pueblerinos atacaron y destruyeron sus nidos.

Wickel Nudel (Wickel Klees) con estofado

Por Jorgelina Fischer

Esta receta es del libro La gastronomía de los Alemanes del Volga, del escritor Julio César Melchior. Una recopilación de las recetas de los descendientes de alemanes que viven actualmente en Argentina. Espero les gusté. Es una comida deliciosa, súper completa. Los rollitos son simplemente geniales. Se cocinan con el vapor del estofado, lo que les otorga una textura suave y esponjosa. El estofado complementa estupendamente este plato con un sabor único.

Ingredientes para la masa:
(para 4/5 personas)
1/2 kg de harina
2 cucharadas de levadura (yo usé Levadura Royal)
1 pizca de sal
1 huevo
Leche

Preparación de la masa:
Colocar en un bol la harina, la sal, el huevo y la levadura. Ayudarnos con la leche para unir la masa. Amasar todo hasta que quede un bollo blando.
Dejar reposar por 15 minutos. Estirar con un palote de cocina, que quede de un cm de ancho aproximadamente, espolvorear con harina, y untar con aceite, enrollar y cortar trozos de 4 o 5 cm aproximadamente.
Colocar los rollitos sobre un estofado de carne y verduras que no sea muy líquido ya que la masa se tiene que cocinar al vapor. Si el estofado es muy líquido retirar un poco del mismo, colocar los rollitos y tapar. Se cocina sin quitar la tapa por 20 minutos a fuego muy bajo.
Se sirven acompañados del estofado.
Para el estofado de verduras y carne.

Ingredientes del estofado:
(para acompañar los Wickel Nudel)
500 gramos de carne de ternera en cubos
4 dientes de ajo
1 cebolla grande
Pimientos de los tres colores
2 zanahorias chicas
3 patatas medianas

(Esta receta y muchas más, se pueden encontrar en el libro "La gastronomía de los alemanes del Volga", del escritor Julio César Melchior. Se adquiere por correo mediante el sistema de contra reembolso: Ud. hace el pedido y recién paga cuando lo tiene en sus manos. Para ello comunicarse a juliomelchior@hotmail.com.).

Una obra muy importante y necesaria para la grey católica de Pueblo Santa Trinidad


Empezó el recambio de techos en la Parroquia de Pueblo Santa Trinidad.

Finalmente en estos días comenzó una obra de mantenimiento que era muy importante que se llevara a cabo, y necesaria también, ya que había varias filtraciones: el recambio total de los techos de la Iglesia de Pueblo Santa Trinidad.
Hay una Comisión, presidida por Carlos Weingardt e integrada por un grupo de firmes colaboradores, que hace ya más de un año comenzaron un firme trabajo de recuperación de este edificio que estaba bastante afectado por los años transcurridos.
Con firmeza, con mucha convicción y sin cejar en cada uno de los objetivos que prolijamente se ha dispuesto esta Comisión se han venido recaudando fondos, haciendo diferentes campañas y propuestas para darle participación a toda la comunidad, e invirtiendo cada uno de los dineros recaudados en obras de remodelación y mantenimiento.
El recambio de los techos es una de las partes más costosas de esos trabajos, lo que ha comenzado en estos días, pudiéndose observar los cambios de las chapas que ya se hicieron a la altura del Altar.

El Centro Comunitario “Espíritu Santo” de Pueblo Santa Trinidad conmemoró sus 16 años


Santa Misa en acción de gracias oficiada por el Padre Antonio Vedellini. A su término agasajo a colaboradores por parte de la institución.
 
El jueves por la noche se llevó a cabo un pequeño acto conmemorativo por el decimosexto aniversario que acaba de cumplir el Centro Comunitario “Espíritu Santo” del Pueblo Santa Trinidad, que fuera fundado por el Padre Carlos Amuchástegui en plena crisis desatada antes de 1998 y que se prolongó durante varios años.
Funcionó inicialmente como un comedor para satisfacer la demanda existente en la primera Colonia Alemana, en el Barrio Los Manantiales, con el derrumbe que significó el cierre de Gatic y todas las consecuencias sociales de aquella época.
Tras el comedor llegó un Centro Comunitario, donde la institución incorporó otras acciones de promoción a la comunidad, incluyendo estudios, microemprendimientos y actividades recreativas, sobre todo en épocas veraniegas.
Todo eso se logró con el aporte invalorable de la comunidad, se tejió una red solidaria y casi anónima que fue aportando para el crecimiento edilicio, con las comodidades adecuadas, hasta llegar a estos días donde sigue cumpliendo un rol social trascendente, todo bajo la coordinación de Norma Gaab y sus colaboradoras que hacen posible el despliegue de toda la comunidad.
Es por ello que el jueves por la noche se reunieron colaboradores y benefactores en un brindis por estos 16 años y en agradecimiento por el constante respaldo de la población.
Compartieron la Misa en acción de gracias Daniel Abot, quien desde los inicios de la entidad fue un incondicional colaborador, junto a Laura Sambrano, quien por aquel entonces era la Directora de Acción Social de la Municipalidad.
Estuvo presente Alfredo Crunger, en nombre de la Municipalidad de Coronel Suárez, las Hermanas Liliana y Victoria del Hogar La Providencia, quienes asistieron al Padre Antonio en el oficio religioso, donde también se observó la presencia del Coro Parroquial, que le agregó solemnidad a la misa que se ofició en la Capilla y donde el Sacerdote pidió por el descanso eterno del Padre Montero, recientemente fallecido en Bahía Blanca. Habló de los valores, la necesidad de seguir a Cristo y ser fieles a sus principios y legado imprescindible que nos ha dejado como rumbo a seguir en familia.
Norma Gaab agradeció a todos los colaboradores, destacó la presencia de Daniel Abot y de todos quienes suman su esfuerzo en pos del cumplimiento de una misión social muy importante en Pueblo Santa Trinidad.
Siempre funcionaron grupos solidarios que contribuyen y se organizan para que no falten los insumos para el día sábado, que es cuando concurren masivamente los chicos al comedor, voluntarios en definitiva, mas el aporte de la Delegación Municipal y en consecuencia de la Municipalidad, pero básicamente ha sido siempre el espíritu de la mano tendida generosamente de vecinos de diferentes sectores de nuestra ciudad que siempre han contribuido.
Norma desde el primer día, cuando las necesidades acuciaban junto al Padre Carlitos, con varias colaboradoras, se puso el comedor primero al hombro hasta convertirse en un Centro Comunitario, allí en el acceso del Pueblo Santa Trinidad.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Se dictarán clases de alemán


Vendrá una profesora que enseña en el norte argentino. Invitada por la Asociación Germano Argentino y la Asociación Alemanes del Volga, filial Coronel Suárez.

A partir de la semana que viene se comenzarán a tomar las inscripciones finales –hasta ahora había una preinscripción- para este curso que será intensivo, según indicó el Presidente de la Asociación Germano Argentino, Hugo Schwab.
“Se va a dictar del 5 de enero al 5 de marzo todos los días en los Pueblos Alemanes y en Coronel Suárez. El cupo en cada lugar será de 12 a 15 personas. En Coronel Suárez se dictará en el local de la Cámara de Comercio”. 
Informó que “serán clases todos los días y en el término de dos meses los concurrentes saldrán sabiendo hablar y escribir en el idioma alemán Standard”, comentó Hugo Schwab. 
La profesora que lo dictará proviene del Chaco, Celia Sander, quien enseña alemán e inglés en diferentes lugares de Chaco, Formosa y Corrientes. 
“Lo lindo de todo esto es que hay mucha gente interesada, ya hay más de cuarenta personas que manifestaron el interés de tomar estos cursos, entre ellas personas que en marzo tienen previsto viajar a Alemania”.
El idioma que se enseñará es el idioma oficial del país, el que se usa en diarios, que se enseña en las escuelas y que se usa oficialmente. En tanto cada región tiene su dialecto “y cada familia tiene su propio dialecto también”, dijo Schwab.
La inscripción en Santa María será con Claudio Holzmann, la gente de San José que concurra a Fotos Armando, los interesados de Santa Trinidad que se comuniquen con el Delegado Fabián Maier o con José Lindner. Y los interesados de Coronel Suárez que pasen por Rivadavia 114, allí se podrán informar de los diferentes grupos de estudio del idioma que se habrán de armar.
Los organizadores de esta extraordinaria oportunidad de aprender el idioma alemán en Coronel Suárez se comunicaron con integrantes de la Asociación de Alemanes de Pigüé para proponerles también tomar parte de esta iniciativa. 
La respuesta vino no solo de la entidad de aquella ciudad, sino de la Dirección de Cultura, que dispuso el espacio físico para el dictado de las clases e informó que se hará cargo del costo de traslado de la profesora hasta Pigüé, para que la gente de aquella comunidad también aproveche esta oportunidad de aprendizaje.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Los oficios emblemáticos de los alemanes del Volga


Los colonos alemanes del Volga ejercieron una variedad de oficios que los identifican en el libro de historia que reconstruye la inmigración de distintas nacionalidades que hicieron grande a la República Argentina. Actividades que desarrollaron en talleres artesanales desplegando una amplia gama de habilidades y conocimientos técnicos para inventar y fabricar utensilios y enseres necesarios tanto para el desenvolvimiento normal de las tareas de los habitantes de las localidades como las inherentes al campo. Algunas de estas fueron: la herrería, carpintería, talabartería y la zapatería.

El Herrero

Ejercía este oficio una persona generalmente robusta, con brazos musculosos, manos grandes y fuertes. Trabajaba en un ambiente reducido, con paredes de adobe, techos de chapa, con amplias puertas y ventanas sin postigos, donde tenía instalado el taller.
En invierno, aún de madrugada, en la fragua chisporroteaban los carbones encendidos donde se calentaban los hierros que luego se forjaban sobre el yunque.
La mayor actividad la cumplía durante los meses en que los colonos roturaban la tierra y la desmenuzaban para la siembra.
El herrero fabricaba desde una simple argolla para lazos y otro uso, bocados de frenos, herraduras, bisagras, cerrojos, enrejados, enllantadas en ruedas, herrajes en los primeros carros hasta el más complicado implemento –como arados, rastras, etc.- para desarrollar las actividades rurales.

 El Carpintero

Cuando se fundaron las colonias, al carpintero le sobraban conocimientos, pero le faltaban herramientas y materiales para satisfacer las urgentes necesidades en aberturas y muebles que demandaban las nuevas poblaciones. Con materiales que pudo adquirir y otros que aportaron los interesados, procuró, sin embargo, conformar las necesidades más apremiantes.
Posteriormente, al progresar las colonias, y al contar ya con materiales, nuevas herramientas y pinturas, mejoró su taller y comenzó a fabricar muebles de modelos y diseños propios. Creaba además de muebles para cocina, comedor y dormitorios, mesas, bancos, sillas, camas, baúles, roperos; grandes puertas y ventanas con maderas de cedro y marcos de lapacho; y colocaba pisos y cielorrasos de madera pinotea importada.

El talabartero

Ejercía su profesión en un modesto taller, generalmente instalado en un ambiente de su vivienda, rodeado de cueros y herramientas, tales como un filoso cuchillo, un par de leznas, un martillo, una tenaza, un sacabocado, y algunos otros implementos creados por su ingenio para solucionar inconvenientes que surgían de las circunstancias y los pedidos de los clientes.
Fabricaba las llamadas "pecheras rusas", retrancas, tiros, cabezales, bozales, riendas, bastos, cinchas, maneas, etc.

El zapatero

La historia del zapatero transcurrió por diferentes etapas. En sus inicios, trabajó en su humilde vivienda, con herramientas manuales y materiales indispensables para reparaciones de calzado y la fabricación manual de botas, borceguíes y otros calzados rústicos que se utilizaban en las labores de campo. Luego, conjuntamente con el desarrollo de la localidad donde residía, fue progresando, logró instalar una máquina para coser cueros y mejor la calidad de sus trabajos.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Dos ejemplares de Hilando Recuerdos de regalo... (Historia de los alemanes del Volga)

Dos ejemplares de Hilando Recuerdos de obsequio con la compra de un libro "Aprender a vivir",  todos del escritor Julio César Melchior. La historia de los alemanes del Volga, sus vivencias, anécdotas, costumbres, tradiciones, fotografías antiguas, relatos  personales de abuelas y abuelos que hicieron historia y nos legaron un tesoro de ejemplos. Todo ésto y mucho más en estas publicaciones que se pueden adquirir comunicándose a juliomelchior@hotmail.com.

lunes, 10 de noviembre de 2014

La obra de la Congregación del Verbo Divino entre los alemanes del Volga

Rev. P. Juan Zielinski,
un sacerdote que dejó
una huella indeleble
en la comunidad de
Pueblo Santa María.
“Los sacerdotes de la Congregación del Verbo Divino, enviados por el Papa León XIII, se hicieron cargo de las parroquias de las colonias alemanas del Volga de la Argentina en 1895. Ellos mantuvieron vigente no sólo la fe en Dios sino también la lengua alemana, al predicar los sermones en este idioma”.

Los Padres del Verbo Divino

“Es curioso observar al escribir o leer la historia de las co­lonias alemanas del Volga, que al igual que la Historia del pue­blo elegido, lleva tan íntimamente mezclados los acontecimien­tos naturales y los sobrenaturales, que su historia civil es una historia religiosa”, sostiene el Padre José Brendel.
Y agrega que “por eso, cuando a través de las colonias establecidas en la Argentina, nos llegan las cró­nicas de fiestas y el alborozado júbilo envuelto en banderas na­cionales, siempre hay un recuerdo para la benemérita acción de los Padres del Verbo Divino, cuyos miembros son enumerados escrupulosamente, y rodeados del nimbo que presta el afecto y el reconocimiento popular, pues forman parte integral de las poblaciones.
“En cuanto se establecieron las primeras colonias, y apenas llegados al país los Padres de la Sociedad, éstos se hicieron encontradizos con aquellas, como un envío providencial.
“No sé qué hay de especial en el alma de los alemanes de Volga que los inclina hacia esos sacerdotes, y qué en ellos que los man­tiene ligados estrechamente al desenvolvimiento y al afecto de las colonias.
“Si bien es cierto que en ocasiones aisladas, han intervenido en la población miembros de otros institutos religiosos, lo real es, que las colonias fueron y son la obra de los Padres del Verbo Divino, como allá en el Volga lo fue­ron de los jesuitas alemanes.
“Los primeros nombres de sacerdotes que cuando niños apren­dimos a venerar a través de la conversación de nuestros pa­dres, fueron los de sus recuerdos; y sin haberlos conocido personalmente, los niños repetían los nombres de aquellos queridos Padres que ahora esca­pan a mi memoria
“La acción de aquellos sacerdotes había penetrado tan honda­mente en el corazón de sus feligreses, que se habían entronizado en su recuerdo, dormían en él, y revivían con él, como un homenaje constante. Y bien se sabe, que cuando alguien ha conseguido apoderarse del alma de esta manera, es porque ha sido paladín de la noble causa, haciendo honor a su nombre de conquistador de almas, que es el lema y la misión suprema del Verbo Divino. Cuando se ha conseguido eso, huelgan los nombres y los lugares, próximos o distantes, y todos los laureles se posan sobre una cabeza: 1a Congregación del Santo Padre Janssen.
“Ellos pasan por el mundo y por nuestras colonias irradiando su luz que es la del Verbo, en la lengua de Goethe y de Schiller. A su lema han jugado los dados de su vida, sin mirar atrás, sin recordar siquiera que habían abandonado a su querida Alemania con sus montañas y llanuras a las que cantara Heine, y a las que quizá nunca volverían a ver, para encontrar humilde sepultura en medio de un pueblo que los comprende y los ama, dejando sobre su huesa un ramillete de flores silvestres, tejido con oraciones en alemán.
“No sólo fueron apóstoles, sino que llenaron todas las exigencias de la vida, como ingenieros, artistas, pintores y arquitectos envolviendo en su sotana también el progreso material de las poblaciones, como lo atestiguan los templos levantados sobre sus p1anos, y bajo su ejecución profesional.
“Pero tampoco quedaron satisfechos con abarcar todas las actividades en favor de los suyos, porque había algo que el funda­dor les había encomendado especialmente, como medio seguro de penetración moderna en el mundo, al indicarles con visión profética el apostolado de la buena prensa, que estoy cierto ha­bría sido el arma preferida de San Pablo, si hubiera vivido en nuestros tiempos. El periodismo en su doble faz: constructiva y represiva.
“De allí, que desde su arribo al país, los Padres del Verbo Di­vino prestaron especial atención a la palabra escrita. Desde la primitiva imprenta que funcionaba en los sótanos de la Casa Ma­dre en la Argentina (Mansilla), hasta los modernos Talleres Gráficos de Rafael Calzada, mantuvieron vivo el lema de su Fundador, a través de numerosas publicaciones en castellano y alemán, bajo el sello de Editorial Guadalupe.
“No pretendo penetrar en lo complejo de esa organización, si­no sólo referirme a su contacto con esta Historia.
“Y puestos en ese terreno, puedo afirmar” –manifiesta el Padre José Brendel-, “que cuanto leían en alemán los colonos alemanes del Volga, provenía íntegramen­te de las Ediciones del Verbo Divino. Ellos supieron conservar y reeditar los viejos y tradicionales devocionarios que tanto ama el pueblo. Desde el primer libro de devoción que regalaban los pa­dres a sus hijos el día de su Primera Comunión (‘Jesús meine Liebe’) en el que se forjaron tantas intimidades entre el alma infantil y Dios, hasta aquellos de grandes letras que leían con fruición las abuelas con sus cansados ojos, todo era la contribución del Verbo Divino a la santificación de las almas.
“La información general del mundo, del país y de otras colo­nias, llegaban en el querido ‘Argentinischer Volksfreund’, su­friendo sus mismos dolores y viviendo sus mismas alegrías.
“Podrá ser verdad, que haya otros lectores de raza germánica que lean el ‘Volksfreund’, pero basta abrirlo, para comprobar que está dirigido a la colectividad de los alemanes del Volga.
“En los tiempos arcaicos de la colonia, llegaba el correo, cuando los caminos estaban bue­nos y no llovía. Largas colas esperaban frente a la estafeta, la hu­milde llegada del carro que traía las bolsas de correspondencia. Muchos esperaban cartas, pero los más, tan sólo el ‘Volksfreund’, al que se llamaba el ‘periódico’ por excelencia y por exclusión de todos los demás: Die Zeitung.
“En el camino, la gente ya comenzaba a leer, y al llegar a la casa, la madre levantaba sus ojos de la labor y preguntaba:
—¿Ha muerto algún conocido?
Y ahí estaba la lista de anuncios de otras colonias...
“El padre abría la página de la política, o de la guerra, termi­nando por la cotización de precios del cereal, para ir a comentar la novedad con algún vecino.
“Los muchachos se solazaban con los chistes de la página hu­morística, y las niñas suspiraban con las novelas por entregas, y con las narraciones, o reían con las ocurrencias festivas del Reimmichel.
“Puede decirse, que dentro de la natural monotonía de la vida conventual de las colonias, la única novedad de la semana la constituía la llegada del ‘Volksfreund’, el que prestaba toda la infor­mación necesaria ... para vivir y para morir cristianamente.
“Hasta los hospedajes en Buenos Aires, cuando la necesidad de alguna enfermedad llevaba a los colonos a la Capital, respondían a los anuncios del periódico, que recomendaba las casas en que se hablaba alemán.
“Otra revista muy estimada por el pueblo, fue ‘Stadt Gottes’, que a bien no estaba editada específicamente para las colonias, sino que poseía un carácter más universal, ampliaba el campo cultural y la curiosidad literaria de los hogares, internándolos a la vez en un mundo nuevo y desconocido; el de las misiones.
“Tengo la certeza, de que muchas vocaciones de misioneros, que hoy actúan eficazmente en los diversos campos misionales de la Sociedad, ya en Nueva Guinea, Filipinas y África, encontraron su primer llamado en las páginas de una ‘Stadt Gottes’. “Puedo argumentar por experiencia” –afirma el Padre José Brendel- “la profunda emoción que me cau­saba su lectura, y cómo me llenaba los sueños con negros y misioneros vestidos de blanco. El niño, abría su corazón asombrado ante un mundo de novela, como el de Julio Verne, en cuyo me­dio estaba el héroe: el Misionero. Y Dios hacía lo demás.
“Por eso, la colonia no duda en llamar a los Padres del Verbo Divino ‘sus padres’ por excelencia, tributándoles su gratitud al mérito”.